El presupuesto público en México es el plan oficial donde el gobierno decide cuánto dinero va a gastar y en qué lo va a usar durante un año.
Una mañana en la Secretaría de Hacienda
Era septiembre de 2023. Daniela, funcionaria de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), revisaba miles de hojas de cálculo. Cada dependencia del gobierno federal —desde la SEP hasta el IMSS— le había enviado su lista de necesidades. Daniela tenía que ordenar todo eso en un solo documento antes del 8 de septiembre. Sin ese documento, el gobierno no podría pagar ni un solo sueldo de maestro ni construir un solo kilómetro de carretera.
Lo que Daniela preparaba se llama el Presupuesto de Egresos de la Federación, conocido como PEF. Es, literalmente, el presupuesto más importante del país. Y tiene una fecha límite tan exacta como la declaración anual del SAT.
El dinero del gobierno no cae del cielo
Aquí está el dato que sorprende a mucha gente: el gobierno federal de México gasta alrededor de $8 billones de pesos al año. Eso equivale a casi el 25% del PIB nacional. Pero ese dinero tiene que venir de algún lugar. ¿De dónde?
La respuesta tiene tres fuentes principales. La primera y más grande son los ingresos tributarios: los impuestos que pagan personas y empresas. Cuando Bimbo paga el ISR sobre sus utilidades, o cuando tú pagas el IVA al comprar en Liverpool, ese dinero entra a la Tesorería de la Federación. La segunda fuente son los ingresos no tributarios, que incluyen derechos, multas y aprovechamientos. La tercera fuente, históricamente muy importante en México, son los ingresos petroleros: las ganancias que genera PEMEX al vender petróleo y gas. Durante décadas, el petróleo financió casi el 40% del gasto público. Hoy esa dependencia ha bajado, pero sigue siendo significativa.
Además de estas tres fuentes, el gobierno puede pedir deuda pública, es decir, préstamos a bancos nacionales e internacionales o emitir bonos que los inversionistas compran. Todo esto forma la bolsa total de recursos disponibles.
Cómo se construye el presupuesto paso a paso
El proceso para armar el PEF parece complicado, pero sigue una lógica muy clara. Imagínalo como preparar el presupuesto de un hogar muy grande, donde millones de personas dependen de que todo esté bien calculado.
Primero, cada dependencia pide lo que necesita. En abril y mayo, secretarías como la SEP, la Secretaría de Salud y la STPS analizan sus programas y calculan cuánto dinero necesitan para el siguiente año. ¿Cuántos maestros habrá que pagar? ¿Cuántas vacunas hay que comprar? ¿Cuántas inspecciones laborales se van a realizar?
Segundo, la SHCP evalúa y negocia. La Secretaría de Hacienda recibe todas esas solicitudes y las compara con el dinero que se estima recaudar. Si la SEP pide $1 billón pero solo hay $800,000 millones disponibles, hay que negociar. Este proceso de ajuste dura semanas. Es, básicamente, un ejercicio de prioridades nacionales.
Tercero, el Ejecutivo presenta el proyecto. A más tardar el 8 de septiembre de cada año, el gobierno federal entrega el proyecto de PEF a la Cámara de Diputados. Este es un momento político clave. Los diputados representan a la ciudadanía y tienen la última palabra sobre cómo se gasta el dinero público.
Cuarto, la Cámara de Diputados lo aprueba. Los diputados tienen hasta el 15 de noviembre para discutir, modificar y votar el PEF. Pueden aumentar o reducir partidas, pero no pueden crear nuevos impuestos (eso es facultad del Senado). Si aprueban el documento, se publica en el Diario Oficial de la Federación y entra en vigor el 1 de enero del siguiente año.
Este ciclo completo tarda cerca de ocho meses y genera un documento de miles de páginas. En 2024, el PEF aprobado fue de aproximadamente $9.1 billones de pesos, el más alto en la historia moderna de México.
La diferencia entre ingresos y egresos
Es fácil confundir dos términos que aparecen siempre juntos. La Ley de Ingresos de la Federación es el documento que aprueba cuánto dinero va a recaudar el gobierno y de qué fuentes. El Presupuesto de Egresos de la Federación es el documento que decide cómo se va a gastar ese dinero.
Piénsalo así: la Ley de Ingresos es como tu nómina mensual —define cuánto va a entrar a tu cuenta. El PEF es como tu lista de gastos fijos —define en qué vas a usar ese dinero. Ambos documentos van de la mano, pero son distintos y tienen procesos de aprobación diferentes.
Un detalle importante: la Ley de Ingresos la aprueban tanto la Cámara de Diputados como el Senado. El PEF, en cambio, solo lo aprueba la Cámara de Diputados. Esto es exclusivo del sistema mexicano y está establecido en el artículo 74 de la Constitución.
Por qué esto te importa aunque no seas funcionario
Supon que tienes una empresa de tecnología y quieres vender software al gobierno. Cada dependencia tiene un presupuesto asignado en el PEF. Si la Secretaría de Educación tiene $200 millones etiquetados para "tecnología educativa", esa es tu ventana de oportunidad. Sin conocer el PEF, estarías tocando puertas sin saber cuáles tienen llave.
O imagina que trabajas en recursos humanos en FEMSA y tienes que planear contrataciones para el siguiente año. Los salarios mínimos que fija la Secretaría del Trabajo, los ajustes al IMSS, los programas de capacitación subsidiados por el gobierno: todo eso depende de lo que el PEF asigne a esas áreas. El presupuesto público no es un tema lejano. Es el marco dentro del cual tu empresa opera.
Incluso como ciudadano, el PEF define si habrá más hospitales en tu colonia, si las becas educativas continuarán o si las carreteras de tu región recibirán mantenimiento. En 2023, el programa Sembrando Vida recibió más de $40,000 millones de pesos del PEF. Eso significó ingresos directos para más de 400,000 familias en zonas rurales.
Transparencia y rendición de cuentas
Una vez aprobado, el gasto público no queda sin supervisión. La Auditoría Superior de la Federación (ASF) revisa que el dinero se haya usado correctamente. Si una dependencia gastó más de lo autorizado o usó recursos para fines distintos, la ASF puede iniciar investigaciones y sanciones.
Tú como ciudadano puedes consultar cómo se gasta el presupuesto en la plataforma Transparencia Presupuestaria de la SHCP. Ahí puedes ver, por ejemplo, cuánto gastó el IMSS en medicamentos el año pasado o cuánto recibió tu estado en participaciones federales. Esta información es pública y gratuita.
El regreso de Daniela
Aquel septiembre de 2023, Daniela entregó el proyecto a tiempo. Meses después, cuando los diputados aprobaron el PEF 2024, cada número en ese documento representaba una decisión: qué programas continuar, qué infraestructura construir, qué servicios mantener. Daniela sabía que detrás de cada cifra había maestros esperando su sueldo, pacientes esperando medicamentos y emprendedores esperando apoyos.
El presupuesto público no es solo contabilidad. Es la expresión más concreta de las prioridades de un país. Entender cómo se forma te da una ventaja real, ya sea que trabajes con el gobierno, para el gobierno o simplemente como ciudadano que exige cuentas.