El presupuesto público en México se estructura a través del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), un documento legal que define cuánto dinero gasta el gobierno federal cada año y en qué lo gasta.
Cuando el gobierno decide cómo gastar tu dinero
Imagina que eres el tesorero de una empresa grande. Cada año debes decidir cuánto destinar a sueldos, cuánto a equipos y cuánto a proyectos nuevos. Si no planeas bien, el dinero se acaba antes de diciembre. El gobierno federal enfrenta exactamente el mismo reto, pero con cifras que superan los $7 billones de pesos al año. El PEF es el instrumento que evita ese caos. Sin él, ninguna dependencia sabría cuánto puede gastar ni en qué.
El Sistema de Ciclo Presupuestario
El presupuesto público no aparece de la noche a la mañana. Sigue un proceso ordenado llamado Ciclo Presupuestario, que tiene cuatro etapas bien definidas:
- Formulación — Las dependencias proponen cuánto necesitan.
- Aprobación — La Cámara de Diputados autoriza el gasto.
- Ejercicio — Las dependencias gastan lo autorizado.
- Evaluación — Se verifica que el gasto se hizo correctamente.
Este ciclo se repite cada año. Conocerlo te permite entender en qué fase se encuentra el presupuesto en cualquier momento del calendario.
Formulación: ¿cómo se construye el presupuesto?
Todo empieza en junio. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) envía a cada dependencia federal los techos presupuestales: el límite máximo que pueden solicitar. Cada dependencia —SEP, IMSS, ISSSTE, PEMEX— elabora su Anteproyecto de Presupuesto con base en ese techo.
Por ejemplo, la SEP podría solicitar $ 450,000 millones para pagar salarios de maestros, construir escuelas y comprar libros de texto. La SHCP revisa todas las solicitudes, las ajusta según los ingresos esperados y consolida el Proyecto de Presupuesto de Egresos. Este proyecto llega a la Cámara de Diputados antes del 8 de septiembre de cada año.
Aprobación: el papel de la Cámara de Diputados
Aquí viene un detalle que muchos confunden. En México, el PEF lo aprueba solo la Cámara de Diputados, no el Senado. Esto está establecido en el artículo 74 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. La Cámara tiene hasta el 15 de noviembre para aprobar el presupuesto. Si no lo aprueba a tiempo, se aplica el presupuesto del año anterior de forma provisional.
Durante el proceso de aprobación, los diputados pueden modificar el proyecto. Pueden aumentar el gasto en salud y reducirlo en comunicaciones, por ejemplo. Sin embargo, no pueden aumentar el gasto total sin identificar nuevos ingresos. Una vez aprobado, el PEF se publica en el Diario Oficial de la Federación (DOF).
Los tres estados del presupuesto: aprobado, modificado y ejercido
Esta es la parte más importante para quien trabaja en contabilidad gubernamental. Todo presupuesto tiene tres versiones distintas durante el año:
Presupuesto Aprobado
Es el monto que la Cámara de Diputados autorizó en diciembre del año anterior. Es el punto de partida. Ejemplo: la Secretaría de Salud recibe $ 120,000 millones aprobados para el año.
Presupuesto Modificado
Durante el año ocurren imprevistos. Una contingencia sanitaria, un desastre natural o una caída en el precio del petróleo pueden obligar a reasignar recursos. La SHCP puede autorizar adecuaciones presupuestales: aumentos, reducciones o transferencias entre partidas. El presupuesto modificado refleja todos esos cambios acumulados. Siguiendo el ejemplo: después de una emergencia de salud pública, la Secretaría recibe $ 15,000 millones adicionales. Su presupuesto modificado sube a $ 135,000 millones.
Presupuesto Ejercido
Es lo que la dependencia realmente gastó. El presupuesto ejercido nunca puede superar el modificado. Si la Secretaría de Salud gastó $ 128,500 millones de sus $ 135,000 millones autorizados, su presupuesto ejercido es $ 128,500 millones. La diferencia de $ 6,500 millones se llama subejericio y debe devolverse a la Tesorería.
¿Por qué importa esta diferencia?
En contabilidad gubernamental registras los tres valores por separado. Si solo registras el ejercido y olvidas el aprobado, pierdes la trazabilidad del gasto. Los auditores de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) revisan exactamente esas diferencias para detectar irregularidades.
Cómo se clasifica el presupuesto
El PEF no es un solo número. Se divide en múltiples clasificaciones para facilitar su análisis. Las más usadas en contabilidad básica son tres:
Clasificación Administrativa — Indica quién gasta. Ejemplo: Ramo 11 (SEP), Ramo 12 (Salud), Ramo 19 (IMSS).
Clasificación Funcional — Indica para qué se gasta. Ejemplo: educación, salud, seguridad pública, deuda pública.
Clasificación por Objeto del Gasto — Indica en qué se gasta. El CONAC establece capítulos específicos:
- Capítulo 1000: Servicios personales (sueldos y salarios)
- Capítulo 2000: Materiales y suministros
- Capítulo 3000: Servicios generales
- Capítulo 5000: Bienes muebles e inmuebles
- Capítulo 6000: Inversión pública
Por ejemplo, cuando el IMSS paga el salario de una enfermera, ese gasto se registra en el Capítulo 1000. Cuando compra medicamentos, va al Capítulo 2000. Esta clasificación es obligatoria para todos los entes públicos gracias a la Ley General de Contabilidad Gubernamental que estudiaste en la lección anterior.
Un ejemplo completo paso a paso
Veamos cómo funciona todo junto con un caso realista:
Ente: Municipio de Guadalajara, Jalisco Área: Dirección de Obras Públicas Proyecto: Rehabilitación de avenidas principales
| Concepto | Monto |
|---|---|
| Presupuesto Aprobado | $85,000,000 |
| Ampliación por fondo federal | $12,000,000 |
| Presupuesto Modificado | $97,000,000 |
| Gasto real al 31 de diciembre | $91,500,000 |
| Presupuesto Ejercido | $91,500,000 |
| Subejercicio devuelto | $5,500,000 |
En tu registro contable, debes tener los tres valores. Si solo ves $ 91,500,000 ejercidos sin conocer el aprobado y el modificado, no puedes explicar de dónde vino la ampliación de $ 12,000,000. Esa transparencia es exactamente lo que exige la ASF.
Errores comunes en el manejo presupuestal
Quienes se inician en contabilidad gubernamental cometen estos errores con frecuencia:
Error 1 — Confundir presupuesto aprobado con modificado. Muchos reportes internos solo muestran el aprobado original. Cuando el gasto supera ese número, parece que hay un desvío. La realidad es que hubo una ampliación legítima. Siempre usa el modificado como referencia de comparación.
Error 2 — No registrar el subejercicio. Si una dependencia no gasta todo su presupuesto modificado, esa diferencia debe reportarse y devolverse. Ignorarla genera inconsistencias en la Cuenta Pública anual.
Error 3 — Mezclar clasificaciones. Registrar el pago de un servicio de limpieza en el Capítulo 1000 (servicios personales) en lugar del Capítulo 3000 (servicios generales) parece un detalle menor. Para la ASF, es una clasificación incorrecta que puede derivar en una observación de auditoría.
Error 4 — Olvidar la fecha de corte. El presupuesto es anual. Todo lo que no se ejerza al 31 de diciembre se pierde o se devuelve. Algunas dependencias gastan de forma acelerada en noviembre y diciembre para no perder recursos, lo que puede generar compras innecesarias. La buena práctica es distribuir el gasto de forma uniforme durante el año.
Cómo aplicar esto en tu trabajo
Si trabajas o trabajarás en una dependencia pública, sigue estos pasos cada vez que registres una operación:
- Identifica el Ramo o unidad responsable del gasto.
- Confirma que la partida tiene suficiencia presupuestal en el modificado.
- Clasifica el gasto en el Capítulo correcto según el objeto del gasto.
- Registra el compromiso cuando se firma el contrato, no cuando se paga.
- Al cierre del mes, compara aprobado, modificado y ejercido en un solo reporte.
Este proceso de cinco pasos te protege ante cualquier auditoría. Si tienes los tres valores documentados y el gasto clasificado correctamente, tu registro será irreprochable.
El presupuesto público no es solo un número: es la promesa que el gobierno hace a sus ciudadanos de que su dinero se usará con orden, transparencia y propósito.