Un emprendedor en México debe pagar principalmente dos impuestos federales: el ISR (Impuesto Sobre la Renta) y el IVA (Impuesto al Valor Agregado), ambos administrados por el SAT.
¿Te suena complicado? No lo es. En esta lección vas a entender los impuestos básicos de forma clara, con ejemplos reales de personas como tú.
Primero lo primero: ¿qué es el RFC?
El RFC es tu clave de identidad ante el SAT. Son las siglas de Registro Federal de Contribuyentes. Sin RFC, no puedes emitir facturas ni operar legalmente.
Darlo de alta es gratis y se hace en línea en el portal del SAT o en sus oficinas. Necesitas tu CURP, una dirección y un correo electrónico. En menos de 30 minutos puedes tenerlo listo.
Carlos, diseñador freelance en Ciudad de México, llevaba dos años cobrando en efectivo sin RFC. Sus clientes grandes, como agencias de publicidad, empezaron a pedirle factura. Sin RFC, perdió tres contratos importantes que sumaban más de $15,000 al mes. Cuando finalmente tramitó su RFC y se dio de alta como persona física, recuperó esos clientes en semanas.
No esperes a perder clientes. Tramita tu RFC hoy.
¿Qué es el ISR y cuánto debes pagar?
El ISR es el impuesto que pagas sobre las ganancias de tu negocio. Si ganas más, pagas más. Si ganas poco, pagas poco o nada.
Existe un régimen especial para pequeños negocios y freelancers llamado Régimen Simplificado de Confianza (RESICO). Fue diseñado exactamente para personas como tú.
Con RESICO, las tasas son muy bajas. Si tus ingresos anuales son menores a $300,000, pagas solo el 1% de ISR. Si ganas entre $300,001 y $600,000 al año, la tasa sube al 1.1%. Y así gradualmente, sin llegar al 2.5% hasta ingresos muy altos.
Lucía, dueña de una pequeña pastelería en Monterrey, gana $18,000 al mes vendiendo pasteles para eventos. Al año, eso son $216,000. Con RESICO, su ISR mensual es de apenas $180. Lucía pensaba que los impuestos le iban a "comer" sus ganancias. La realidad la sorprendió.
¿Cuánto pagarías tú? Multiplica tus ingresos mensuales por 1% y tienes una idea clara.
¿Qué es el IVA y cómo funciona?
El IVA es el impuesto que le cobras a tus clientes y luego le entregas al SAT. No sale de tu bolsillo: sale del bolsillo del cliente.
En México, la tasa general es del 16%. Si vendes un producto en $1,000, le cobras $1,160 al cliente. Esos $160 son del SAT, no tuyos.
Pero hay excepciones importantes. Los alimentos básicos como tortillas, verduras, leche y medicina tienen tasa del 0%. Si vendes solo alimentos básicos, no cobras IVA, pero igual tienes que declararlo.
Roberto, vendedor de accesorios para celular en Mercado Libre, vende fundas a $250 cada una. Al precio le suma el 16% de IVA: cobra $290 al cliente. Al final del mes, suma todo el IVA que cobró y lo declara al SAT. Ese dinero nunca fue suyo. Roberto lo entendió desde el inicio y nunca tuvo problemas.
El error más común es mezclar el IVA con tus ganancias. Guarda ese 16% desde el primer día en una cuenta o sobre separado.
¿Cada cuánto se declara?
Con RESICO, declaras y pagas cada mes. La fecha límite es el día 17 del mes siguiente.
Por ejemplo, lo que vendiste en enero lo declaras a más tardar el 17 de febrero. Si ese día cae en fin de semana, el plazo se corre al siguiente día hábil.
El proceso es por internet, en el portal del SAT. No necesitas ir a ninguna oficina. Con tu RFC y tu contraseña (o e.firma) puedes hacerlo desde tu celular.
Ana, terapeuta de masaje en Guadalajara, al principio olvidaba declarar a tiempo. El SAT le cobró recargos y multas que sumaron casi $2,800 en un año. Hoy pone una alarma en su celular el día 15 de cada mes. Así tiene dos días para revisar sus números antes del plazo. Nunca más ha pagado una multa.
Una alarma en el celular puede ahorrarte miles de pesos al año.
Gastos deducibles: tu mejor aliado
Deducir gastos significa restar tus costos de operación antes de calcular el ISR. Pagas impuestos solo sobre lo que queda.
Si ganas $20,000 y tienes $8,000 en gastos con factura, pagas ISR sobre $12,000, no sobre $20,000. Eso puede significar una diferencia real en tu bolsillo cada mes.
¿Qué puedes deducir? Renta de tu local, materiales, servicios de paquetería, publicidad en redes, gasolina (si usas tu auto para el negocio) y equipo de trabajo como computadora o herramientas.
El requisito es simple: necesitas la factura (CFDI) de cada gasto. Por eso en la lección anterior aprendiste a guardar comprobantes. Ahora ves por qué importa tanto.
Miguel, carpintero en Puebla, compra madera, tornillos y barniz cada semana. Antes no pedía factura porque "era mucho trámite". Cuando aprendió a deducir, se dio cuenta de que sus materiales sumaban $6,500 al mes. Al deducirlos, bajó su ISR considerablemente. Ahora siempre pide su CFDI en la maderería.
Errores comunes que cuestan caro
Muchos emprendedores cometen los mismos errores al inicio. Conocerlos te da ventaja.
Error 1: No separar el dinero del negocio del dinero personal. Si usas la misma cuenta para todo, no sabes cuánto ganó el negocio ni cuánto IVA debes. Abre una cuenta bancaria solo para tu negocio, aunque sea una cuenta de débito básica.
Error 2: No emitir facturas por todas las ventas. Algunos piensan que si no facturan, no existe la venta para el SAT. Eso es evasión fiscal y puede traer multas serias. Factura todo lo que vendas.
Error 3: Olvidar que el IVA no es ganancia. Es muy fácil gastar ese 16% extra que cobras. Luego llega la declaración y no tienes con qué pagar. Separa el IVA desde el momento en que entra a tu caja.
Error 4: Creer que por ser pequeño, el SAT no te va a ver. El SAT cruza información entre cuentas bancarias, Mercado Libre, plataformas de pago y declaraciones. Si recibes depósitos frecuentes sin declarar, el sistema lo detecta.
Error 5: No actualizarte cuando cambian las reglas. Las reglas fiscales cambian. Suscríbete al boletín del SAT o sigue cuentas de contadores mexicanos en redes sociales. Cinco minutos al mes pueden ahorrarte muchos problemas.
Un resumen fácil de recordar
Antes de cerrar, repasemos todo en una sola imagen mental.
Imagina que eres Lucía con su pastelería. Vendes un pastel en $1,160 (precio $1,000 + $160 de IVA). De esos $1,160, los $160 son del SAT. De los $1,000 restantes, restas tus gastos con factura: harina, azúcar, cajas, gas. Lo que queda son tus ganancias reales. Sobre esas ganancias calculas el 1% de ISR. El día 17 del mes siguiente, declaras y pagas en línea. Listo.
No es tan complicado como parece. Es cuestión de orden y constancia, exactamente como aprendiste a registrar ingresos y gastos en la lección anterior.
Empieza con lo básico, cumple a tiempo y construye desde ahí.