La NOM-033-STPS-2015 clasifica los espacios confinados en dos categorías: sin riesgo potencial y con riesgo potencial, y saber distinguirlos puede salvar tu vida.
Cuando el espacio parece seguro pero no lo es
Imagina que trabajas en la planta de Bimbo en Azcapotzalco. Tu jefe te pide revisar el interior de un silo de harina que "lleva días vacío". El espacio se ve limpio. No hay olor extraño. Nadie reportó problemas antes. Entras sin equipos y a los dos minutos pierdes el conocimiento.
Lo que pasó es que el silo tenía una atmósfera deficiente en oxígeno. La harina residual había consumido el oxígeno disponible al oxidarse lentamente. El espacio no tenía riesgo visible, pero sí tenía riesgo potencial real.
Esta situación ocurre porque muchos trabajadores no saben cómo clasificar correctamente el espacio antes de entrar. La NOM-033 existe exactamente para evitar esto.
El sistema de clasificación de la NOM-033
La norma establece un sistema de dos categorías. Puedes llamarlo el Sistema de Dos Niveles de Riesgo. Cada espacio confinado debe evaluarse antes de cualquier trabajo y colocarse en uno de estos dos niveles.
Esta clasificación no es permanente. Un espacio puede cambiar de categoría dependiendo de las condiciones del día, el trabajo que se va a realizar o los materiales que contiene. Por eso la evaluación se hace cada vez que alguien va a entrar.
Categoría 1: Espacio confinado sin riesgo potencial
Un espacio confinado sin riesgo potencial es aquel donde las condiciones atmosféricas y físicas no representan un peligro para la persona que entra.
Para que un espacio sea clasificado en esta categoría, debe cumplir todas las siguientes condiciones al mismo tiempo:
- La atmósfera interior tiene entre 19.5% y 23.5% de oxígeno.
- La concentración de gases inflamables es menor al 10% del límite inferior de inflamabilidad (LII).
- No hay sustancias tóxicas por encima de los límites permisibles.
- No existen riesgos físicos como materiales que puedan atrapar o sepultar al trabajador.
- No se realizarán trabajos que generen riesgos adicionales, como soldadura o pintura con solventes.
Si una sola de estas condiciones no se cumple, el espacio ya no es categoría sin riesgo. Pasa automáticamente a la siguiente categoría.
Ejemplo práctico en Liverpool
En una tienda de Liverpool en el centro de Monterrey, hay un cuarto subterráneo de almacenamiento de cartón vacío. El equipo de seguridad mide la atmósfera con un detector multigas y obtiene los siguientes resultados:
- Oxígeno: 20.8%
- Gas inflamable: 0% del LII
- Monóxido de carbono: 0 ppm
- Sin riesgos físicos identificados
El trabajo a realizar es solo hacer un inventario visual, sin herramientas ni químicos. En este caso, el espacio se clasifica como sin riesgo potencial. Aun así, se debe documentar la medición y mantener comunicación con el exterior.
Categoría 2: Espacio confinado con riesgo potencial
Un espacio confinado con riesgo potencial es aquel que presenta al menos una condición peligrosa, ya sea atmosférica o física.
Esta categoría incluye situaciones muy variadas. Por eso la NOM-033 subdivide los riesgos en dos tipos: riesgos atmosféricos y riesgos no atmosféricos.
Riesgos atmosféricos
Son los más comunes y los más mortales. Incluyen:
Atmósfera deficiente en oxígeno: Nivel de oxígeno por debajo del 19.5%. Esto ocurre cuando el oxígeno es desplazado por otros gases, como nitrógeno o dióxido de carbono, o cuando reacciones químicas lo consumen.
Atmósfera enriquecida en oxígeno: Nivel superior al 23.5%. Aumenta el riesgo de incendio de forma dramática. Materiales que normalmente no se encienden fácilmente pueden arder con rapidez.
Atmósfera inflamable o explosiva: Presencia de gases o vapores por encima del 10% del LII. Un enchufe mal conectado o una chispa pueden causar una explosión.
Atmósfera tóxica: Concentración de sustancias como monóxido de carbono, sulfuro de hidrógeno (H₂S) o vapores de solventes por encima de los límites permisibles definidos por la STPS.
Riesgos no atmosféricos
Estos riesgos no tienen que ver con el aire, sino con el entorno físico del espacio:
- Engolfamiento: Posibilidad de quedar sepultado por materiales sólidos (como granos, arena o polvo) o líquidos que puedan entrar al espacio.
- Configuración interna peligrosa: Paredes que convergen hacia adentro, pisos inclinados o superficies que puedan atrapar al trabajador.
- Cualquier otro riesgo grave: Partes móviles de maquinaria, energía eléctrica sin bloquear, temperaturas extremas.
Ejemplo práctico en FEMSA
En una planta de FEMSA en Guadalajara, un técnico debe entrar a limpiar el interior de un tanque que almacenó jarabe de alta fructosa. Las mediciones muestran:
- Oxígeno: 18.1% (por debajo del mínimo permitido)
- H₂S: 12 ppm (dentro de rango, pero detectable)
- Gas inflamable: 3% del LII
Además, las paredes del tanque son curvas y hay residuos de jarabe que hacen el piso resbaladizo. Este espacio se clasifica como con riesgo potencial por múltiples razones: la atmósfera deficiente en oxígeno y el riesgo físico de caída. El trabajo requiere permiso de entrada, equipo de respiración autónomo y un sistema de rescate listo en el exterior.
Cómo aplicar la clasificación paso a paso
Aquí tienes un proceso simple y repetible para clasificar cualquier espacio confinado antes de entrar:
Paso 1 — Identifica el espacio. Confirma que cumple la definición de espacio confinado según la NOM-033: entrada limitada, ventilación deficiente y no diseñado para ocupación continua.
Paso 2 — Revisa el historial. ¿Qué se almacenó ahí? ¿Qué trabajos se hicieron antes? Un tanque que contuvo diesel tiene un historial de riesgo diferente a uno que contuvo agua.
Paso 3 — Mide la atmósfera. Usa un detector multigas calibrado. Mide oxígeno, gases inflamables y al menos monóxido de carbono y H₂S. Mide en diferentes puntos del espacio: en la entrada, en el centro y en el fondo.
Paso 4 — Evalúa los riesgos físicos. Observa la configuración interna, identifica fuentes de energía, materiales sueltos o líquidos que puedan entrar.
Paso 5 — Clasifica y documenta. Si todas las condiciones son seguras, clasifica como sin riesgo potencial. Si cualquier condición falla, clasifica como con riesgo potencial y gestiona el permiso de entrada correspondiente.
Errores comunes al clasificar
El error más frecuente es asumir que un espacio es seguro por haberlo entrado antes sin problemas. Las condiciones cambian. Un tanque inspeccionado la semana pasada puede tener hoy una atmósfera completamente diferente si las temperaturas cambiaron o si se introdujeron nuevos materiales.
Otro error común es medir solo en la entrada del espacio. Los gases pesados como el H₂S y el CO₂ se acumulan en el fondo. Si solo mides arriba, puedes obtener lecturas normales mientras el fondo está saturado de gas tóxico.
También es frecuente clasificar el espacio sin considerar el trabajo que se va a hacer. Un espacio que parece sin riesgo puede volverse peligroso si dentro se va a soldar, aplicar pintura o usar solventes. El tipo de tarea modifica la clasificación.
Finalmente, muchos trabajadores no actualizan la clasificación durante el trabajo. Si la tarea toma varias horas, las condiciones pueden cambiar. La medición continua o periódica es obligatoria en espacios con riesgo potencial.
La clasificación no es un trámite, es una decisión de seguridad
Clasificar correctamente un espacio confinado requiere información, instrumentos y criterio. No es papeleo. Es la decisión que determina qué equipo necesitas, qué permisos debes gestionar y cuántas personas deben estar listas para un rescate.
En México, muchos accidentes en espacios confinados ocurren precisamente en ese primer paso: alguien entra sin clasificar o clasifica mal porque "a simple vista se ve bien". La NOM-033 no confía en la vista. Confía en las mediciones.
Clasificar bien un espacio confinado no es burocracia: es la primera barrera entre un trabajo rutinario y una tragedia.