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¿Cómo trabajar en equipo cuando no todos jalan parejo?

Trabajar en equipo de verdad significa colaborar aunque no todos pongan el mismo esfuerzo, y hay estrategias concretas para lograrlo.

¿Todos los equipos tienen un miembro que no jala?

Antes de seguir, responde esta pregunta: ¿cuántos equipos de trabajo crees que tienen al menos un integrante que no cumple con lo que le toca?

Si dijiste "la mayoría", estás en lo correcto. Pero el número real es más alto de lo que imaginas.

Según datos del Instituto Gallup, el 85% de los empleados en el mundo no está completamente comprometido con su trabajo. En México, ese porcentaje sube al 88%. Eso significa que en un equipo de ocho personas, probablemente solo una o dos están genuinamente jalando.

Entonces, la pregunta no es si te vas a topar con alguien que no jala parejo. La pregunta es: ¿qué haces cuando eso pasa?

El error que comete casi todo el mundo

Cuando alguien en el equipo no cumple, la reacción más común es quejarse con el jefe, ignorar a la persona o cargar con su trabajo para "no perder el tiempo".

Estas tres reacciones tienen algo en común: ninguna resuelve el problema.

Quejarse sin datos solo genera conflicto. Ignorar al integrante no funcional daña la cohesión del equipo. Y asumir el trabajo de otra persona es un camino directo al agotamiento y al resentimiento.

Hay un modelo que te ayuda a salir de ese ciclo. Se llama el Marco de los Cinco Comportamientos del Equipo, basado en el trabajo del consultor Patrick Lencioni. No es magia, pero sí es una guía práctica que puedes aplicar desde mañana.

El Marco de los Cinco Comportamientos del Equipo

Este marco explica por qué los equipos fallan y cómo construir uno que funcione, incluso con personas difíciles. Los cinco comportamientos se apilan como una pirámide: cada uno depende del anterior.

1. Confianza

Este es el primer piso. Sin confianza, nadie admite errores ni pide ayuda. Todos actúan como si supieran todo.

En Bimbo, una empresa con miles de empleados y operaciones en toda la república, la capacitación interna de liderazgo hace énfasis en la vulnerabilidad como base de la confianza. Un líder que admite "no sé" genera más confianza que uno que finge saber todo.

En la práctica: empieza por reconocer tus propios errores en reuniones de equipo. Eso abre la puerta para que los demás hagan lo mismo.

2. Conflicto productivo

Este piso sorprende a mucha gente. Los equipos que evitan el conflicto no son sanos: son equipos donde nadie dice lo que piensa.

El conflicto productivo es aquel donde se debaten ideas, no se atacan personas. En lugar de decir "esa propuesta es una tontería", dices "¿por qué elegimos esa opción si esta otra tiene mejores resultados?"

Un equipo de ventas en Liverpool que evita discutir estrategias por "no crear roces" termina repitiendo los mismos errores cada temporada. Un equipo que debate con datos, aunque sea incómodo, mejora.

3. Compromiso

Cuando hay confianza y se hablan las cosas, el equipo puede comprometerse con decisiones claras. El problema en muchos equipos mexicanos es que las decisiones se toman en la junta, pero nadie las cumple después.

El compromiso se construye cuando todos entienden por qué se tomó una decisión, no solo qué se decidió. Explica el razonamiento. Eso reduce el "pues yo no estuve de acuerdo" como excusa para no cumplir.

4. Responsabilidad mutua

Aquí viene la parte difícil: señalar cuando alguien no está cumpliendo. No para atacar, sino para mantener el estándar del equipo.

Por ejemplo, si en tu equipo de logística en FEMSA hay un colega que siempre entrega sus reportes tarde, tienes dos opciones: absorber el problema o hablarlo directamente con esa persona, antes de escalar con el jefe.

Puedes decir algo como: "Oye, noté que los reportes del martes llegan hasta el jueves. ¿Hay algo que te esté bloqueando?" Esa pregunta es más efectiva que una queja, porque abre la posibilidad de que haya una razón real que no conoces.

5. Resultados colectivos

El último piso es el objetivo de todo lo anterior: que el equipo se enfoque en los resultados del grupo, no en los logros individuales.

En equipos disfuncionales, cada persona cuida su imagen personal. En equipos funcionales, todos cuidan el resultado común. La diferencia es visible en cómo se habla: "yo logré" vs. "logramos".

¿Qué haces con la persona que definitivamente no jala?

El Marco de los Cinco Comportamientos asume que todos los integrantes quieren mejorar. Pero en la realidad, no siempre es así. A veces hay personas que simplemente no tienen intención de cooperar.

Para esos casos, usa la Prueba de los Tres Pasos:

Paso 1: Verifica que el problema es real

Antes de actuar, confirma que no estás viendo la situación desde un solo ángulo. ¿La persona tiene la información y los recursos para cumplir? ¿Sabe exactamente qué se espera de ella? Muchas veces el problema es de comunicación, como aprendiste en la lección anterior.

Paso 2: Habla directamente, con datos

No con emociones, con hechos. "En las últimas tres semanas, tu parte del proyecto llegó dos días tarde en dos ocasiones." Eso es un dato. "Nunca cumples" es una opinión que solo genera defensiva.

Esta conversación se llama retroalimentación basada en evidencia. Es incómoda, pero es la única que produce cambios reales.

Paso 3: Escala solo si los pasos anteriores no funcionan

Si ya hablaste directamente y el problema persiste, entonces sí es momento de involucrar a tu jefe o líder de área. Pero llega con datos: fechas, ejemplos, el impacto en el proyecto. No con "es que fulanito no trabaja".

En Mercado Libre, una empresa que opera con equipos multidisciplinarios de hasta 30 personas, los líderes de producto esperan que los conflictos entre pares se resuelvan a nivel de equipo antes de llegar a gerencia. Esa cultura reduce el tiempo perdido en escalaciones innecesarias.

Los tres tipos de compañeros difíciles y cómo tratarlos

No todos los que "no jalan" son iguales. Reconocer el tipo de situación te ayuda a elegir la estrategia correcta.

El que no sabe: No cumple porque no tiene las habilidades o la información. Solución: capacitación, guía, claridad en las instrucciones. Este no es un problema de actitud, es un problema de conocimiento.

El que no puede: Tiene demasiada carga, problemas personales o bloqueos externos. Solución: redistribución de tareas o apoyo puntual. A veces una conversación honesta revela que la persona está abrumada con un salario de $12,000 al mes haciendo el trabajo de dos personas.

El que no quiere: No tiene motivación ni intención de cooperar. Solución: la Prueba de los Tres Pasos. Si después de eso no cambia nada, el problema ya no es tuyo: es del líder de área.

Identificar correctamente el tipo de compañero difícil evita que apliques la solución equivocada. Capacitar a alguien que no quiere cooperar es tiempo perdido. Presionar a alguien que simplemente no tiene las herramientas solo genera frustración.

Lo que diferencia a los equipos que sí funcionan

Un estudio de Google llamado Proyecto Aristóteles analizó durante dos años a más de 180 equipos internos. El resultado fue sorprendente: la habilidad técnica de los integrantes no era el factor más importante. Lo que más importaba era la seguridad psicológica: la percepción de que puedes hablar sin miedo a ser ridiculizado.

Eso es exactamente lo que construye el primer piso del Marco de los Cinco Comportamientos: confianza. Sin ella, nadie habla. Y cuando nadie habla, los problemas crecen en silencio hasta que explotan.

En México, donde la cultura laboral muchas veces premia al que "no se queja" y al que "aguanta", construir esa seguridad psicológica requiere un esfuerzo consciente. Pero los equipos que lo logran son los que producen resultados consistentes, aunque no todos sean perfectos.

El equipo no tiene que ser perfecto. Tiene que saber trabajar con sus imperfecciones.

Puntos clave

  • El 88% de los empleados en México no está completamente comprometido con su trabajo, por lo que encontrarte con alguien que no jala parejo es la norma, no la excepción.
  • El Marco de los Cinco Comportamientos del Equipo —confianza, conflicto productivo, compromiso, responsabilidad mutua y resultados colectivos— te da una guía práctica para construir equipos funcionales.
  • Antes de quejarte con tu jefe, usa la Prueba de los Tres Pasos: verifica que el problema es real, habla directamente con datos y escala solo si todo lo anterior falla.
  • No todos los compañeros difíciles son iguales: el que no sabe necesita capacitación, el que no puede necesita apoyo, y el que no quiere necesita una conversación basada en evidencia.
  • La seguridad psicológica —sentirte libre de hablar sin miedo a ser ridiculizado— es el factor más importante en equipos que funcionan, por encima de las habilidades técnicas.

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