certmundo.
es‑mx

6 min de lectura

¿Cómo usar los ETFs para invertir en la bolsa con menos riesgo?

Un ETF (fondo cotizado en bolsa) es una canasta de activos que puedes comprar y vender en la bolsa igual que una acción, pero que te da exposición a decenas o cientos de empresas al mismo tiempo.

El día que Rodrigo perdió $18,500 en una sola tarde

Rodrigo tenía 28 años y trabajaba en logística en Monterrey. En 2022 juntó sus ahorros de seis meses —$18,500— y los puso todos en acciones de una sola empresa tecnológica que "todo el mundo recomendaba" en foros de internet. Tres semanas después, esa empresa publicó resultados trimestrales decepcionantes. En una tarde, Rodrigo vio cómo su dinero se redujo a $11,200. Nunca entendió por qué le pasó eso cuando "el mercado en general estaba bien".

Lo que nadie le explicó a Rodrigo es que existe un instrumento diseñado exactamente para evitar ese escenario. Y cuesta menos de $500 empezar a usarlo.

Por qué la concentración es el enemigo silencioso

Cuando pones todo tu dinero en una sola acción, estás apostando a que esa empresa específica tome decisiones perfectas, tenga suerte con el entorno macroeconómico y no sufra ningún escándalo interno. Eso es mucho pedir. Según datos históricos del mercado estadounidense, el 40% de las acciones individuales pierden valor de forma permanente en períodos de 10 años. Una de cada cuatro cae más del 75% en algún momento de su vida.

En la lección anterior aprendiste que mezclar activos de sectores distintos reduce la volatilidad casi a la mitad. Los ETFs llevan ese principio al extremo: en lugar de elegir tú qué empresas mezclar, el ETF ya lo hace por ti, de forma automática y con costos muy bajos.

¿Qué hay dentro de un ETF?

Imagina que en lugar de comprar una sola acción de Bimbo, compras un pequeño pedazo de las 35 empresas más grandes de México al mismo tiempo. Eso es exactamente lo que hace el ETF llamado NAFTRAC, uno de los más conocidos en la Bolsa Mexicana de Valores. Dentro de ese ETF encontrarás empresas como FEMSA, América Móvil, Grupo México, Walmart de México y muchas más. Si una de ellas cae, las otras amortiguan el golpe.

Existen ETFs de todo tipo. Algunos replican índices mexicanos, otros replican el mercado estadounidense, y algunos se enfocan en sectores específicos como tecnología o energía. Lo importante es entender que comprar un ETF no es apostar a una empresa: es apostar al desempeño general de un mercado o sector completo.

Cómo funcionan los ETFs en la práctica

Cuando compras una acción de NAFTRAC en la BMV, estás comprando una participación proporcional en ese fondo. Si el índice que sigue el ETF sube 3%, tu inversión sube aproximadamente 3%. Si baja 2%, tu inversión baja 2%. El fondo es administrado por una institución financiera que se encarga de mantener las proporciones correctas de cada acción dentro de la canasta.

Lo que hace especiales a los ETFs frente a los fondos de inversión tradicionales es el costo. Los fondos activos en México cobran comisiones anuales que van del 1.5% al 3% de tu capital. Un ETF índice típico cobra entre 0.1% y 0.5% al año. En 20 años de inversión, esa diferencia puede representar cientos de miles de pesos en tu bolsillo.

Por ejemplo: si inviertes $10,000 y el mercado crece 8% anual durante 20 años, con un fondo activo que cobra 2% de comisión recibirías al final aproximadamente $26,500. Con un ETF que cobra 0.2%, recibirías cerca de $43,800. La diferencia es de $17,300 —y tú no hiciste nada diferente, solo elegiste el instrumento correcto.

ETFs disponibles para el inversionista mexicano

Desde una cuenta en GBM+, BBVA Invest o cualquier casa de bolsa autorizada en México, puedes acceder a una variedad de ETFs. Estos son algunos de los más usados:

El NAFTRAC sigue el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la BMV. Es la opción más directa si quieres exposición a las principales empresas mexicanas. Su precio ronda los $50 a $70 por acción, así que puedes empezar con muy poco capital.

El SPY y el IVV siguen el índice S&P 500 de Estados Unidos, que agrupa las 500 empresas más grandes de ese país: Apple, Microsoft, Amazon, entre otras. Puedes comprarlos en México a través de tu casa de bolsa en dólares o a través de certificados en pesos.

El QQQ sigue las 100 empresas más grandes del NASDAQ, con alto peso en tecnología. Es más volátil que el S&P 500, pero históricamente ha tenido rendimientos superiores en períodos largos.

Para el inversionista que apenas empieza, NAFTRAC más un ETF del S&P 500 ya es una combinación que muchos asesores financieros certificados recomendarían como base de un portafolio sólido.

El error más común: confundir ETF con acción individual

Algunos inversionistas nuevos compran un ETF sectorial —por ejemplo, uno enfocado en tecnología— creyendo que están diversificados. Pero si ese ETF tiene el 40% de su peso en tres empresas, la diversificación es parcial. Antes de comprar cualquier ETF, vale la pena revisar su ficha técnica y ver cuáles son sus 10 principales posiciones y qué porcentaje representan.

Otro error frecuente es vender el ETF cuando el mercado cae. Recuerda lo que vimos en la lección anterior: los portafolios diversificados que no se venden en pánico se recuperan consistentemente de las caídas. Un ETF del S&P 500 ha caído más del 30% en tres momentos distintos desde el año 2000 —y en los tres casos se recuperó y llegó a máximos históricos en un plazo no mayor a 4 años.

Cómo construir un portafolio básico con ETFs desde $500

No necesitas ser experto ni tener mucho capital para empezar. Un portafolio simple pero bien pensado podría verse así:

Destinas 50% de tu capital a un ETF del mercado mexicano como NAFTRAC. Esto te da exposición a las empresas más sólidas de México. El otro 50% lo pones en un ETF del mercado estadounidense como el IVV o el SPY. Así tienes exposición a dos economías distintas con monedas distintas, lo que añade una capa extra de diversificación cambiaria.

Si tienes $2,000 disponibles, serían $1,000 en cada instrumento. Si tienes $500, podrías iniciar con NAFTRAC solamente y agregar el segundo ETF en tu siguiente aportación mensual. Lo importante no es el monto inicial, sino la consistencia de las aportaciones.

Una estrategia comprobada es la de aportaciones periódicas fijas: depositas la misma cantidad cada mes sin importar si el mercado está arriba o abajo. Cuando el mercado baja, tu dinero compra más unidades a precio bajo. Cuando sube, tus unidades valen más. A esto se le llama "costo promedio en pesos" y reduce el impacto del mal momento para entrar al mercado.

El cierre del círculo: Rodrigo, dos años después

Cuando Rodrigo recuperó la calma tras su pérdida, investigó qué había salido mal. Encontró el concepto de ETFs por accidente mientras leía sobre diversificación. Empezó de nuevo con $3,000, esta vez divididos entre NAFTRAC y un ETF del S&P 500. Aportó $800 cada mes durante 18 meses sin tocar el dinero, incluso cuando el mercado tuvo una corrección de 12% en ese período.

Al mes 18, su portafolio valía $18,400. Había recuperado casi exactamente lo que perdió, pero esta vez con un instrumento que entendía y que no dependía de que una sola empresa tomara buenas decisiones. La diferencia no fue suerte. Fue estructura.

Puntos clave

  • Un ETF es una canasta de activos que cotiza en bolsa y te da exposición a decenas o cientos de empresas al mismo tiempo, reduciendo el riesgo de concentración en una sola acción.
  • Los ETFs tienen comisiones mucho menores que los fondos activos tradicionales: entre 0.1% y 0.5% anual frente al 1.5%–3% de un fondo administrado, una diferencia que puede representar decenas de miles de pesos en 20 años.
  • En México puedes empezar a invertir en ETFs desde $500 a través de casas de bolsa como GBM+ o BBVA Invest, usando instrumentos como NAFTRAC para el mercado mexicano o IVV para el mercado estadounidense.
  • La estrategia de aportaciones periódicas fijas —invertir la misma cantidad cada mes sin importar el precio— reduce el impacto del mal momento de entrada y aprovecha las caídas del mercado para comprar más barato.
  • Antes de comprar cualquier ETF, revisa sus 10 principales posiciones: un ETF con alta concentración en pocas empresas ofrece menos diversificación real de la que aparenta en su nombre.

Comparte esta lección: