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¿Cómo se clasifican los materiales peligrosos según la NOM?

Los materiales peligrosos se clasifican en nueve clases según las normas mexicanas, basadas en el sistema internacional adoptado por la STPS y la SCT.

Cuando no sabes qué estás cargando

Imagina que trabajas en el almacén de distribución de FEMSA. Llega un pallet con bidones sin etiqueta clara. Nadie sabe si es un ácido de limpieza industrial, un solvente inflamable o simplemente agua desmineralizada. Ese momento de duda puede costar una multa, un incendio o una intoxicación. Conocer el sistema de clasificación te da la respuesta antes de que el problema llegue.

El Sistema de Nueve Clases: tu mapa para identificar cualquier material

México adopta el sistema de clasificación de materiales peligrosos basado en la normativa de la ONU, incorporado en la NOM-002-SCT/2011 para transporte y complementado por la NOM-018-STPS-2015 en centros de trabajo. Este sistema divide todos los materiales peligrosos en nueve clases, cada una con subdivisiones, colores y pictogramas específicos. Llamemos a este mapa el Sistema de las Nueve Clases.

No necesitas memorizar cada químico del mundo. Solo necesitas reconocer a qué clase pertenece para saber cómo manejarlo.


Las nueve clases explicadas con ejemplos reales

Clase 1 – Explosivos

Son materiales que liberan energía de forma repentina y violenta. En México, los fuegos artificiales que se fabrican en Tultepec, Estado de México, entran en esta clase. También los detonadores que usa la industria minera en Sonora y Zacatecas. Esta clase se divide en seis subclases según el tipo de explosión. En logística, estos materiales requieren permisos especiales de la SEDENA.

Clase 2 – Gases

Incluye gases comprimidos, licuados y disueltos. Se dividen en tres grupos: inflamables (como el gas LP que usa Bimbo en sus hornos industriales), no inflamables no tóxicos (como el nitrógeno que usan plantas de alimentos para envasar sin oxígeno) y tóxicos (como el cloro que se emplea en plantas purificadoras de agua). Un cilindro de gas LP mal almacenado puede causar una explosión capaz de destruir una planta completa.

Clase 3 – Líquidos inflamables

Son líquidos que se encienden con facilidad a temperaturas bajas. El alcohol etílico que Coca-Cola FEMSA usa para sanitizar equipos es un ejemplo común. Los solventes como la acetona, presente en talleres de pintura automotriz de todo México, también entran aquí. El punto clave es el punto de inflamación: si el líquido se enciende por debajo de 60 °C, es Clase 3.

Clase 4 – Sólidos inflamables

Esta clase tiene tres subdivisiones importantes:

  • 4.1 Sólidos inflamables: materiales que arden fácilmente, como el azufre en polvo que usan algunas industrias químicas.
  • 4.2 Sustancias espontáneamente inflamables: se prenden sin fuente externa. El fósforo blanco es el ejemplo clásico.
  • 4.3 Sustancias que emiten gas inflamable al contacto con agua: el sodio metálico reacciona violentamente con la humedad del ambiente.

En la industria alimentaria, el polvo de harina acumulado en los silos de Bimbo puede generar explosiones de polvo si se combina con una chispa. Eso también se considera material de Clase 4.

Clase 5 – Sustancias comburentes y peróxidos orgánicos

Los comburentes no arden solos, pero alimentan el fuego de otros materiales. El peróxido de hidrógeno concentrado (agua oxigenada industrial) que usan plantas de papel y textiles es un comburente. Los peróxidos orgánicos son aún más inestables: pueden explotar si se calientan. En México, algunas plantas petroquímicas del corredor Veracruz-Tabasco los usan como iniciadores de reacción.

Clase 6 – Sustancias tóxicas e infecciosas

Se divide en dos subclases:

  • 6.1 Sustancias tóxicas: venenos que pueden causar la muerte o daño grave. El metanol que usan laboratorios y algunas industrias de resinas entra aquí. También los plaguicidas que se distribuyen por toda la cadena agrícola mexicana.
  • 6.2 Sustancias infecciosas: materiales biológicos con patógenos. Los laboratorios clínicos y hospitales del IMSS generan residuos de esta subclase todos los días.

Un error frecuente es confundir un producto "de limpieza" con algo inofensivo. El hipoclorito de sodio concentrado al 10% ya entra en vigilancia de esta clase por su toxicidad aguda.

Clase 7 – Materiales radiactivos

Son materiales que emiten radiación ionizante. En México, la CNSNS (Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias) regula su uso. Se encuentran en hospitales (equipos de radioterapia y diagnóstico), en la industria petrolera (medidores de densidad en ductos de PEMEX) y en algunas plantas industriales. Su manejo requiere licencias especiales y dosímetros personales.

Clase 8 – Sustancias corrosivas

Son materiales que destruyen tejidos vivos o degradan metales. El ácido sulfúrico que se usa en la fabricación de baterías automotrices es el ejemplo más común en México. El hidróxido de sodio (sosa cáustica), que usan plantas de tratamiento de agua y algunas industrias alimentarias para limpiar tuberías, también es Clase 8. En centros de distribución como los de Liverpool, los productos de limpieza industrial concentrados entran en esta categoría.

Clase 9 – Materiales y objetos peligrosos misceláneos

Aquí entran todos los materiales que representan riesgo pero no encajan en las clases anteriores. Las baterías de litio de laptops y celulares son Clase 9. También los vehículos eléctricos durante su transporte y los materiales genéticamente modificados en algunos contextos. Para empresas de logística como Mercado Libre, esta clase es muy relevante: miles de paquetes con baterías de litio pasan por sus centros de distribución cada día.


Cómo aplicar este sistema en tu trabajo hoy mismo

Aplicar el Sistema de las Nueve Clases no requiere ser químico. Sigue estos tres pasos:

  1. Lee la etiqueta o la hoja de datos de seguridad (HDS). Toda sustancia peligrosa en México debe tener esta hoja según la NOM-018-STPS-2015. Busca el número de clase o el pictograma.
  2. Identifica el rombo o el pictograma de la ONU. Cada clase tiene un color y símbolo específico. Los líquidos inflamables tienen una llama roja. Los corrosivos muestran un líquido destruyendo una mano y una superficie metálica.
  3. Consulta el procedimiento de tu área para esa clase. Cada empresa con manejo de peligrosos debe tener un procedimiento escrito por clase. Si no existe, ese es el primer problema a resolver.

Errores comunes al clasificar materiales peligrosos

Error 1: Asumir que un producto comercial no es peligroso. Un desengrasante industrial que venden en ferretería puede ser Clase 3 o Clase 8. El nombre comercial no define la clase. La composición química sí.

Error 2: Clasificar solo por el nombre genérico. El "alcohol" puede ser etílico (Clase 3), metílico (Clase 6.1) o isopropílico (Clase 3 con toxicidad adicional). El nombre solo no basta. Necesitas el número CAS o la hoja de datos.

Error 3: Ignorar las subclases. Decir "es Clase 2" no es suficiente. Un gas inerte como el nitrógeno y un gas tóxico como el amoniaco son ambos Clase 2, pero sus procedimientos de emergencia son completamente distintos. La subclase determina el nivel de riesgo real.

Error 4: No actualizar la clasificación cuando cambia el proveedor. Dos productos con la misma función pueden tener clasificaciones distintas según el fabricante. Si tu planta cambia de proveedor de solvente, revisa la nueva hoja de datos antes de almacenarlo en el mismo lugar.


Una sola tabla, nueve decisiones más rápidas

Pegar una tabla de las nueve clases en tu área de recepción de materiales no es burocracia. Es la diferencia entre actuar bien en los primeros 30 segundos de una emergencia y actuar mal. El personal de almacenes de Mercado Libre que recibe miles de paquetes diarios necesita reconocer el rombo de una batería de litio tan rápido como lee un código de barras.

Clasificar correctamente un material peligroso no es un trámite: es la primera decisión que protege tu vida, la de tus compañeros y la de la empresa.

Puntos clave

  • Los materiales peligrosos se dividen en nueve clases según la NOM-002-SCT/2011 y la NOM-018-STPS-2015, cada una con pictogramas, colores y procedimientos específicos.
  • Las subclases son tan importantes como la clase principal: un gas inflamable y un gas tóxico son ambos Clase 2, pero requieren respuestas de emergencia completamente distintas.
  • El nombre comercial de un producto no define su clase peligrosa. Siempre debes consultar la Hoja de Datos de Seguridad (HDS) para identificar la clasificación correcta.
  • La Clase 9 (misceláneos) es especialmente relevante en logística moderna: las baterías de litio de dispositivos electrónicos que circulan por centros como los de Mercado Libre caen en esta categoría.
  • Conocer las nueve clases te permite actuar correctamente en los primeros segundos de una emergencia, que son los más críticos para evitar lesiones graves o muertes.

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