Durante un sismo, la acción más importante es protegerte de los objetos que caen, no de que el edificio colapse.
¿Sabías que el 19 de septiembre de 1985 cambió para siempre la forma en que México enfrenta los terremotos? Ese día, miles de personas aprendieron —a la fuerza— que no basta con saber que los sismos existen. Hay que saber exactamente qué hacer en cada segundo.
México está en una de las zonas sísmicas más activas del mundo. Vivir aquí significa que un temblor puede ocurrir en cualquier momento. Por eso, conocer los pasos correctos no es opcional: es una habilidad básica de supervivencia.
Antes del sismo: la preparación que salva vidas
Roberto tiene 34 años y trabaja en una bodega de FEMSA en Monterrey. Nunca había pensado en los sismos porque creía que "eso es problema del centro del país". Un día, su coordinador organizó un simulacro y Roberto tuvo que buscar la zona de seguridad. No sabía dónde estaba.
¿Te pasa lo mismo? Muchas personas no ubican las rutas de evacuación ni las zonas de seguridad del lugar donde pasan más tiempo.
Qué hacer antes de que ocurra un sismo:
- Identifica las zonas de seguridad en tu casa y trabajo. Son espacios alejados de ventanas y objetos que puedan caer.
- Localiza la salida de emergencia más cercana. No siempre es la puerta principal.
- Asegura los muebles pesados a la pared. Un librero o un refrigerador puede aplastarte si cae.
- Prepara un mochila de emergencia con agua, linterna, silbato, documentos importantes y un botiquín básico.
- Aprende dónde están las llaves de gas, agua y electricidad de tu casa.
Roberto hizo ese ejercicio después del simulacro. Tardó menos de una hora en recorrer la bodega, anotar las salidas y marcar la zona de reunión en un plano. Ahora lo sabe de memoria.
Durante el sismo: los tres pasos que debes seguir
Cuando el suelo comienza a moverse, el miedo puede bloquearte. Por eso necesitas tener los pasos tan claros que los puedas ejecutar casi sin pensar.
Paso 1: Agáchate, cúbrete y sujétate
Este es el protocolo oficial recomendado por Protección Civil en México. Se llama "Agáchate, cúbrete y sujétate" y reemplaza el viejo mito del marco de la puerta.
Ana trabaja en las oficinas centrales de Liverpool en la Ciudad de México. El 19 de septiembre de 2017, cuando sonó la alerta sísmica, su primer instinto fue correr. Su compañera la detuvo y le dijo: "Agáchate junto al escritorio, cúbrete la cabeza y sujétate de la pata".
Esa acción fue la correcta. Los objetos que caen —lámparas, monitores, archiveros— son la principal causa de lesiones durante un temblor. No el derrumbe del edificio.
Qué hacer exactamente:
- Agáchate en el suelo inmediatamente.
- Cúbrete la cabeza y el cuello con los brazos. Si hay una mesa resistente, métete debajo.
- Sujétate de algo firme y quédate ahí hasta que el movimiento termine.
Paso 2: Aléjate de ventanas, estantes y objetos colgantes
El vidrio roto es extremadamente peligroso. Un cuadro o una lámpara que cae puede causar lesiones graves.
Durante un temblor, no corras. No grites. No uses el elevador. Solo agáchate, cúbrete y sujétate.
Paso 3: Si estás afuera, busca espacio abierto
Si el sismo te encuentra en la calle, aléjate de edificios, postes de luz y árboles. Busca un área despejada y agáchate. La mayoría de las lesiones en exteriores ocurren por objetos que caen desde las fachadas.
El mito del marco de la puerta
Éste es uno de los errores más comunes en México. Durante décadas se enseñó que pararse en el marco de una puerta te protege. Eso es falso.
Los marcos de las puertas modernas no son más resistentes que el resto de la estructura. Además, si te paras ahí, quedas expuesto a objetos que caen y a la puerta misma, que puede golpearte.
Siempre sigue el protocolo: agáchate, cúbrete y sujétate.
Después del sismo: los primeros 30 minutos importan mucho
Carlos es electricista y vive en Oaxaca, un estado con alta actividad sísmica. En 2020, su casa sufrió daños menores después de un temblor de magnitud 7.4. Me contó que su mayor error fue salir corriendo sin apagar el gas.
Una fuga de gas después de un sismo puede causar explosiones e incendios. Es uno de los peligros secundarios más graves.
Qué hacer justo después del sismo:
- Revisa si hay heridos. Atiende primero a las personas que están contigo antes de moverte a otra área.
- Apaga el gas, la luz y el agua si sospechas que hay daños en las instalaciones.
- No uses veladoras ni encendedores hasta confirmar que no hay fuga de gas. El olor a huevo podrido es señal de alerta.
- Sal con calma. Si el edificio tiene daños visibles —grietas en muros, escaleras rotas, puertas atascadas— evacúa por la ruta de emergencia.
- No uses el elevador. Nunca, bajo ninguna circunstancia, después de un sismo.
- Aléjate de edificios dañados. Las réplicas pueden hacer caer estructuras ya debilitadas.
Carlos aprendió esa lección a tiempo. Hoy tiene pegado junto al medidor de gas un recordatorio: "Primero el gas, luego todo lo demás".
Las réplicas: el peligro que viene después
Después de un sismo fuerte, casi siempre vienen réplicas. Pueden ocurrir minutos, horas o incluso días después. Son movimientos más pequeños, pero pueden derribar estructuras ya dañadas.
Durante las réplicas, aplica exactamente el mismo protocolo: agáchate, cúbrete y sujétate.
No entres a un edificio dañado aunque "parezca que ya está bien". Esa decisión puede costarte la vida.
Mitos que debes olvidar hoy
En México circulan muchas ideas falsas sobre los sismos. Estas son las más peligrosas:
| Mito | Realidad |
|---|---|
| "Párate en el marco de la puerta" | Los marcos no son más resistentes. Agáchate y cúbrete. |
| "Sal corriendo del edificio" | Correr durante el temblor aumenta el riesgo de caídas y golpes. |
| "Los edificios modernos no se caen" | Pueden dañarse. Siempre sigue el protocolo. |
| "Si no suena la alerta, no hay peligro" | La alerta no siempre llega antes. Actúa ante cualquier movimiento. |
| "El sismo grande ya pasó, ya estamos seguros" | Las réplicas pueden ser igual de peligrosas. |
Una historia que resume todo
Mariana es gerente de una pequeña empresa de contabilidad en Puebla. Tiene seis empleados. Después del sismo de 2017, decidió hacer algo concreto: organizó un simulacro mensual de 10 minutos.
Primero sus empleados se quejaban: "Es pérdida de tiempo". Seis meses después, durante un temblor real de magnitud 5.8, los seis se agacharon, se cubrieron y esperaron en calma. Nadie corrió. Nadie gritó. Nadie resultó herido.
Mariana dice que lo más valioso no fue el protocolo en sí. Fue que sus empleados dejaron de tener miedo paralizante y empezaron a tener una respuesta clara.
Tú puedes hacer lo mismo. No necesitas ser experto en protección civil. Solo necesitas practicar los pasos hasta que sean automáticos.
Lo que llevas de esta lección
Un sismo no avisa, pero tú sí puedes prepararte. Conocer los pasos correctos —y desechar los mitos— es la diferencia entre una respuesta efectiva y el caos.
La próxima vez que entres a un lugar nuevo, tómate 30 segundos para identificar la salida más cercana y la zona de seguridad. Ese hábito pequeño puede marcar una gran diferencia.