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¿Cuáles son los principales riesgos laborales en el trabajo?

Los riesgos laborales son condiciones o situaciones en el trabajo que pueden causar daño a la salud física, mental o social de una persona.

Cuando el peligro está justo frente a ti

Imagina que trabajas en el centro de distribución de Mercado Libre en Cuautitlán. Cada día mueves cajas, operas bandas transportadoras y recibes instrucciones de última hora. Todo parece normal, pero algo en ese ambiente puede lesionarte sin que te des cuenta. No hace falta un accidente espectacular para sufrir daño. A veces el peligro es silencioso: el ruido constante, la postura incorrecta o la presión de cumplir tiempos.

Conocer los tipos de riesgos laborales te da ventaja. Puedes verlos antes de que te afecten.

El sistema de los cinco grupos de riesgo

En salud ocupacional se usa una clasificación reconocida internacionalmente y adoptada por la STPS en México. Se llama el Sistema de Clasificación de Riesgos por Agente. Divide todos los peligros en cinco grandes familias:

  1. Riesgos físicos
  2. Riesgos químicos
  3. Riesgos biológicos
  4. Riesgos ergonómicos
  5. Riesgos psicosociales

Cada familia tiene sus propios agentes, efectos en la salud y formas de identificarlos. Aprender a reconocer cada una es el primer paso para proteger a tu equipo.

Riesgos físicos: lo que percibes con los sentidos

Los riesgos físicos son energías presentes en el ambiente que pueden dañar el cuerpo. No son sustancias ni microbios: son fuerzas como el sonido, el calor o la vibración.

Ejemplos comunes:

  • Ruido excesivo. En las plantas de Bimbo, las mezcladoras industriales generan más de 85 decibeles de manera continua. Ese nivel, según la NOM-011-STPS-2001, ya representa un riesgo para la audición si se supera la jornada recomendada sin protección.
  • Temperatura extrema. Los trabajadores de FEMSA que operan en cuartos fríos para almacenar bebidas enfrentan exposición sostenida a temperaturas bajo cero. Sin ropa térmica adecuada, el riesgo de hipotermia es real.
  • Iluminación deficiente. En tiendas departamentales como Liverpool, los bodegueros que trabajan en almacenes mal iluminados sufren fatiga visual y mayor riesgo de tropiezos.
  • Vibraciones. Los operadores de montacargas en cualquier centro logístico reciben vibraciones constantes en manos y columna. A largo plazo, esto daña articulaciones y nervios.

Para identificar un riesgo físico, pregúntate: ¿hay alguna energía en este espacio que el cuerpo absorbe sin quererlo?

Riesgos químicos: lo que no siempre puedes ver

Los riesgos químicos vienen de sustancias que, al entrar al cuerpo, causan daño. Pueden ser sólidos, líquidos, gases o vapores. El peligro no siempre es obvio.

Ejemplos concretos:

  • Solventes en limpieza industrial. En las plantas embotelladoras de FEMSA se usan solventes para limpiar equipos. Inhalar esos vapores de forma repetida puede dañar el hígado y el sistema nervioso.
  • Polvos orgánicos. En la industria panificadora de Bimbo, el polvo de harina es un alérgeno conocido. Los panaderos que lo inhalan durante años pueden desarrollar asma ocupacional.
  • Productos de limpieza en oficinas. Incluso en una oficina corporativa en la Ciudad de México, los productos de limpieza que usa el personal de mantenimiento contienen amoniacos y cloro. Sin ventilación adecuada, estos gases irritan las vías respiratorias.

La NOM-010-STPS-2014 obliga a los patrones a identificar los agentes químicos contaminantes del ambiente laboral y a establecer límites de exposición. Si tu empresa maneja cualquier sustancia química, esta norma aplica directamente.

Para identificar un riesgo químico, revisa las hojas de datos de seguridad (HDS) de cada producto que se usa en tu área de trabajo.

Riesgos biológicos: los más subestimados

Los riesgos biológicos provienen de microorganismos vivos: bacterias, virus, hongos o parásitos. Son comunes en trabajos del sector salud, alimentario y de manejo de residuos.

Ejemplos en contexto mexicano:

  • Personal de salud. Una enfermera en el IMSS está expuesta diariamente a agentes infecciosos. Un pinchazo accidental puede transmitir hepatitis B o VIH. La NOM-087-ECOL-SSA1-2002 regula el manejo de residuos biológico-infecciosos.
  • Trabajadores de rastros o empacadoras. En plantas empacadoras de carne, los empleados manipulan tejidos animales que pueden contener brucelosis o salmonela. Sin equipo de protección personal (EPP) adecuado, el contagio es probable.
  • Personal de limpieza en hospitales o escuelas. Contacto con desechos contaminados es rutinario. Sin guantes y protocolos claros, el riesgo biológico es constante.

Identifica un riesgo biológico cuando el trabajo implica contacto con fluidos corporales, animales, plantas en descomposición o residuos orgánicos.

Riesgos ergonómicos: el daño que tarda en notarse

Los riesgos ergonómicos ocurren cuando el trabajo no se adapta al cuerpo humano. El esfuerzo repetitivo, las posturas forzadas y el manejo manual de cargas son los principales culpables.

Este tipo de riesgo es especialmente traicionero: el daño no aparece en un día. Se acumula durante meses o años.

Ejemplos prácticos:

  • Cajeras de supermercado. Una cajera de Walmart o Chedraui repite el mismo movimiento de muñeca miles de veces al día. Con el tiempo, puede desarrollar síndrome del túnel carpiano, una lesión dolorosa que requiere cirugía.
  • Empacadores en Mercado Libre. Doblar la espalda para acomodar cajas en niveles bajos de estantería durante ocho horas es una postura forzada. El resultado común es lumbalgia crónica.
  • Ejecutivos de cuenta con home office. Trabajar con una laptop sobre la cama o con una silla sin respaldo adecuado genera cervicalgia. Este problema explotó en México durante y después de la pandemia.

La NOM-036-1-STPS-2018 establece los factores de riesgo ergonómico que los patrones deben controlar. Incluye criterios para evaluar posturas, fuerzas y repetición de movimientos.

Para identificar un riesgo ergonómico, observa si los trabajadores adoptan posturas incómodas o realizan el mismo movimiento más de 30 veces por hora.

Riesgos psicosociales: los que más se ignoran

Los riesgos psicosociales son condiciones de trabajo que afectan la salud mental y emocional de los trabajadores. En México, la NOM-035-STPS-2018 los regula de forma específica.

Estos riesgos incluyen: jornadas excesivas, acoso laboral (mobbing), falta de control sobre las tareas, ambigüedad en el rol y violencia en el trabajo.

Ejemplos reales:

  • Ejecutivos bajo presión de metas. Un ejecutivo de ventas en una empresa de telecomunicaciones con metas inalcanzables y reuniones a las 9 pm experimenta estrés crónico. Si eso se mantiene meses, puede derivar en burnout, ansiedad o depresión.
  • Trabajadores de call center. El personal que atiende quejas en un centro de atención a clientes recibe agresiones verbales frecuentes. Sin protocolos de apoyo emocional, el desgaste es inevitable.
  • Supervisores que ejercen acoso. Un trabajador de logística que es humillado frente a sus compañeros por su jefe directo experimenta violencia laboral. Esto reduce el rendimiento, aumenta el ausentismo y puede terminar en demandas ante la STPS.

La NOM-035 obliga a todas las empresas en México, sin importar su tamaño, a identificar y prevenir estos factores. Las evaluaciones deben aplicarse al menos cada dos años.

Cómo aplicar esta clasificación en tu empresa

Aquí tienes un proceso de cuatro pasos para empezar hoy:

  1. Recorre tu área de trabajo. Observa cada puesto con los cinco grupos en mente. Anota lo que ves.
  2. Habla con los trabajadores. Pregunta directamente qué les molesta, qué les duele o qué los estresa. Ellos tienen información que ninguna auditoría encuentra sola.
  3. Clasifica cada peligro. Asigna cada situación identificada a uno de los cinco grupos: físico, químico, biológico, ergonómico o psicosocial.
  4. Prioriza por frecuencia y gravedad. No todos los riesgos son iguales. Un riesgo que afecta a 20 personas todos los días es más urgente que uno que ocurre rara vez.

Este proceso no necesita ser perfecto desde el primer día. Lo importante es empezar.

Errores comunes al identificar riesgos

Muchas empresas cometen los mismos errores al clasificar sus riesgos laborales:

  • Solo documentar los riesgos obvios. Registran el ruido o el calor, pero ignoran los riesgos psicosociales porque "no se ven".
  • No involucrar a los trabajadores. Un diagnóstico hecho solo desde la dirección pierde el 60% de la información relevante.
  • Confundir el riesgo con el daño. El riesgo es la condición peligrosa (por ejemplo, el piso mojado). El daño es la consecuencia (la caída). Primero identifica el riesgo, no esperes el daño.
  • Actualizar el inventario solo cuando hay un accidente. Los riesgos cambian cuando cambian los procesos, los equipos o el personal. La revisión debe ser periódica.

Quien clasifica los riesgos con precisión, ya tiene la mitad del problema resuelto.

Puntos clave

  • Los riesgos laborales se clasifican en cinco grupos: físicos, químicos, biológicos, ergonómicos y psicosociales; cada uno requiere una estrategia de identificación diferente.
  • Los riesgos ergonómicos y psicosociales son los más subestimados en México, pero la NOM-036 y la NOM-035-STPS-2018 los hacen obligatorios de controlar.
  • Identificar un riesgo requiere observar el ambiente de trabajo Y hablar con los trabajadores; ninguna de las dos fuentes es suficiente sola.
  • Confundir el riesgo con el daño es un error frecuente: el riesgo es la condición peligrosa antes de que ocurra el accidente, no la consecuencia.
  • Empresas de todos los sectores en México, desde panificadoras como Bimbo hasta plataformas logísticas como Mercado Libre, tienen los cinco tipos de riesgos presentes en sus operaciones.

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