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¿Cómo alimentarte bien en el segundo trimestre del embarazo?

En el segundo trimestre del embarazo debes priorizar el calcio, la proteína y el hierro porque tu bebé está creciendo a una velocidad que no volverá a repetirse en toda su vida.

La semana que todo cambia

Mariana, embarazada de 16 semanas, llegó a su consulta de nutrición en un centro de salud de Guadalajara sintiéndose confundida. El primer trimestre había sido difícil: náuseas, poco apetito, comidas a medias. Pero ahora algo había cambiado. Tenía hambre de verdad, por primera vez en meses. Su doctora le dijo algo que la sorprendió: "El bebé acaba de entrar a su etapa de construcción más intensa."

Mariana no sabía qué hacer con esa información. ¿Comer más de lo mismo? ¿Comprar suplementos caros? ¿Cambiar todo su menú? La respuesta, como verás, es más sencilla y más fascinante de lo que parece.

Lo que ocurre dentro de ti entre las semanas 13 y 27

El segundo trimestre abarca aproximadamente de la semana 13 a la 27. Durante este período, el bebé pasa de medir unos 7 centímetros a casi 35 centímetros. Su esqueleto, que antes era cartílago, empieza a endurecerse en hueso real. Sus músculos se desarrollan. Su cerebro forma millones de conexiones nuevas cada día.

Ese proceso de construcción tiene un costo nutricional muy concreto para tu cuerpo. Según datos del Instituto Nacional de Perinatología de México, las necesidades de calcio durante el embarazo aumentan a 1,000 miligramos diarios, y las de proteína suben aproximadamente 25 gramos por encima de lo que necesitabas antes de embarazarte. Para poner eso en perspectiva: 25 gramos extra de proteína equivalen a casi dos huevos completos o una porción mediana de pollo.

Aquí está el dato que sorprende a muchas mujeres: el cuerpo de la madre es el primer proveedor de calcio del bebé. Si no consumes suficiente calcio en tu dieta, tu propio esqueleto cede parte del que tiene almacenado. Tu cuerpo priorizará siempre al bebé, aunque eso signifique debilitarte a ti.

El calcio no viene solo de la leche

Uno de los errores más comunes en el embarazo es creer que el calcio solo existe en los lácteos. Si no puedes o no quieres tomar leche, hay opciones igual de potentes y mucho más accesibles.

Las tortillas de maíz nixtamalizado son, literalmente, una fuente de calcio. El proceso de nixtamalización, que se ha usado en México por miles de años, libera el calcio del maíz y lo vuelve disponible para el cuerpo. Dos tortillas medianas aportan alrededor de 80 miligramos de calcio. Si comes seis tortillas al día, ya llevas casi la mitad de tu meta diaria sin haber tocado un vaso de leche.

Otras fuentes excelentes de calcio en la dieta mexicana son el queso fresco, el yogur natural, las sardinas con hueso (el hueso blando es donde está el calcio), el amaranto y las semillas de ajonjolí. Un vasito de yogur natural sin azúcar que encuentras en cualquier tienda Oxxo, de FEMSA, puede aportar entre 200 y 300 miligramos de calcio por porción.

La meta práctica: incluye al menos tres porciones de alimentos ricos en calcio al día. Una porción puede ser un vaso de leche, un yogur, dos tortillas, una cucharada de ajonjolí en tu ensalada o una porción pequeña de queso.

La proteína que construye músculos y órganos

La proteína es el material de construcción por excelencia. Cada célula muscular, cada órgano, cada hebra de cabello del bebé está hecho de proteínas. En el segundo trimestre, tu necesidad diaria ronda los 70 a 80 gramos totales.

Lo bueno es que México tiene proteínas accesibles y deliciosas en todos lados. El huevo es probablemente la fuente de proteína más completa y económica que existe. Un huevo grande aporta unos 6 gramos de proteína de alta calidad y cuesta menos de $3 en la mayoría de los mercados. Si desayunas dos huevos, ya tienes 12 gramos.

Los frijoles, además de ser una fuente importante de hierro como vimos en la lección anterior, aportan proteína vegetal. Una taza de frijoles cocidos tiene entre 14 y 15 gramos de proteína. Combinados con arroz o tortilla, forman una proteína completa que el cuerpo aprovecha muy bien.

El pollo y el pescado son opciones magras que funcionan perfectamente. Un muslo de pollo mediano cocinado aporta alrededor de 25 gramos de proteína. Las sardinas en lata, que puedes conseguir desde $18 en tiendas de conveniencia o en mercados, aportan proteína y también omega-3 y calcio, todo en un solo alimento.

Cómo armar un día de comidas en el segundo trimestre

Aquí es donde la teoría se vuelve práctica. No necesitas un menú caro ni ingredientes difíciles de encontrar. Un día bien planeado puede verse así:

Al despertar, un vaso de agua con un chorrito de limón. Al desayuno, dos huevos revueltos con nopal y dos tortillas de maíz. Eso ya te da proteína, calcio, hierro y fibra. A media mañana, un yogur natural con una cucharada de amaranto o granola sin azúcar.

En la comida principal, un plato de frijoles con arroz y una pieza de pollo o pescado al gusto. Agrega una ensalada simple con jitomate, pepino y un chorrito de aceite de oliva. Para la cena, una sopa de verduras con queso fresco rallado encima y dos tortillas.

Ese menú, preparado con ingredientes de mercado, puede costar entre $80 y $120 al día. No es un presupuesto inalcanzable, pero si hay restricciones económicas, los frijoles, huevo y tortilla siguen siendo la base más poderosa y accesible.

Errores comunes que conviene evitar

El primero es comer "por dos" en cantidad. La realidad es que en el segundo trimestre solo necesitas entre 300 y 350 calorías extra al día. Eso equivale a un plátano con crema de cacahuate, no a duplicar cada porción. Comer en exceso puede generar un aumento de peso que complique el embarazo.

El segundo error es depender de productos ultraprocesados "enriquecidos" como sustitutos de alimentos reales. Un yogur de sabores con mucha azúcar de las marcas que ves en el supermercado no es lo mismo que un yogur natural. El azúcar añadida ocupa el espacio que deberían tener los nutrientes reales.

El tercero es olvidar hidratarse. En el segundo trimestre, el volumen de sangre sigue aumentando y necesitas entre 2 y 2.5 litros de agua al día. El agua simple sigue siendo la mejor opción. Las aguas de frutas naturales sin azúcar añadida también funcionan.

El cuarto error, y quizás el más silencioso, es saltarse comidas por falta de tiempo o por creer que "no importa si un día comes poco". En este trimestre, el bebé depende de un flujo constante de nutrientes. Saltarte el desayuno puede afectar tus niveles de glucosa y tu energía durante horas.

El regreso de Mariana

Dos semanas después de aquella consulta, Mariana regresó con una libreta llena de notas. Había empezado a desayunar huevos con tortilla en lugar de solo café. Había añadido yogur a su mañana y frijoles a su comida casi todos los días. No había cambiado mucho, pero había cambiado lo que importaba.

En su siguiente ultrasonido, el médico le dijo que el bebé tenía un desarrollo óseo excelente para su edad gestacional. Mariana sonrió. Sabía exactamente por qué.

El segundo trimestre no exige una dieta perfecta ni un presupuesto grande. Exige constancia, alimentos reales y la decisión de nutrir dos cuerpos al mismo tiempo con lo mejor que tienes a la mano.

Puntos clave

  • En el segundo trimestre el esqueleto del bebé pasa de cartílago a hueso real, lo que eleva la necesidad de calcio a 1,000 miligramos diarios; si no los consumes, tu propio esqueleto cede lo que el bebé necesita.
  • Las tortillas de maíz nixtamalizado son una fuente real de calcio: seis tortillas al día aportan casi la mitad de tu meta diaria, sin necesidad de depender solo de lácteos.
  • La proteína debe aumentar unos 25 gramos diarios sobre tu necesidad habitual; el huevo, los frijoles, el pollo y las sardinas en lata son las fuentes más accesibles y completas en México.
  • Comer 'por dos' en cantidad es un mito: solo necesitas entre 300 y 350 calorías extra al día en este trimestre, equivalentes a una colación pequeña, no a duplicar porciones.
  • Un menú nutritivo para el segundo trimestre puede armarse con ingredientes de mercado por entre $80 y $120 al día, usando como base huevo, frijoles, tortilla de maíz, yogur natural y una porción de proteína animal.

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