La NOM-035 define seis grupos de factores de riesgo psicosocial que pueden dañar la salud mental de cualquier trabajador en México.
Imagina que llegas al trabajo un lunes y tu jefe te asigna el trabajo de tres personas. No tienes instrucciones claras. Nadie te explica qué se espera de ti. Al final del día, te vas con dolor de cabeza y sintiéndote hundido. Eso no es mala suerte. Es un factor de riesgo psicosocial que la norma ya identifica y obliga a controlar.
¿Por qué importa saber cuáles son?
Si no sabes reconocer un riesgo, no puedes reportarlo ni eliminarlo. La NOM-035 te da nombres concretos para condiciones que antes solo se llamaban "estrés" o "mal ambiente". Con esos nombres, tú y tu empresa pueden actuar.
Piénsalo como un médico que aprende los síntomas de una enfermedad. Sin el diagnóstico correcto, el tratamiento falla. Aquí, el diagnóstico empieza por conocer los seis grupos.
Los seis grupos del Sistema FRPS
Llama a este sistema FRPS: Factores de Riesgo Psicosocial según la NOM-035. La norma los organiza en seis categorías claras. Cada una describe un tipo diferente de daño potencial.
Grupo 1: Condiciones en el ambiente de trabajo
Este grupo habla del espacio físico y las condiciones donde trabajas. Incluye ruido excesivo, temperatura extrema, poca luz o espacios inseguros que, combinados con la presión laboral, afectan tu bienestar emocional.
Ejemplo real: En un centro de distribución de Mercado Libre, un trabajador opera en una bodega con temperaturas de más de 35°C sin descansos adecuados. El calor extremo más la presión de cumplir metas de envío generan estrés crónico. Eso es un factor de riesgo del Grupo 1.
La clave aquí es la combinación. El calor solo puede ser tolerable. El calor más la presión más las horas extra lo convierte en un riesgo psicosocial.
Grupo 2: Carga de trabajo
La carga de trabajo no es solo cuánto haces, sino también si el trabajo supera tu capacidad o tus horas disponibles. La norma identifica tres tipos de carga problemática: excesiva, insuficiente y con ritmos de trabajo impuestos.
Carga excesiva: Te piden más de lo que puedes hacer en tu jornada normal. Un asesor de ventas en Liverpool que debe atender 80 clientes al día cuando su capacidad real es de 40.
Carga insuficiente: No tienes suficiente trabajo y eso genera aburrimiento crónico, sensación de inutilidad y ansiedad. Un empleado que pasa semanas sin tareas definidas también está en riesgo.
Ritmos impuestos: Trabajas al ritmo que marca una máquina o un sistema, sin control sobre tu velocidad. Los operadores de líneas de producción en Bimbo que deben empacar al ritmo de la banda transportadora enfrentan este riesgo.
Grupo 3: Falta de control sobre el trabajo
Este grupo describe qué tan poco poder tienes sobre tu propio trabajo. ¿Puedes organizar tu tiempo? ¿Puedes tomar decisiones básicas? ¿Participas en cómo se hacen las cosas?
Cuando la respuesta a todo es "no", el riesgo aumenta. Un cajero de supermercado que no puede tomar un descanso sin pedir permiso cada vez, que no decide nada sobre su jornada, y que recibe instrucciones contradictorias de distintos supervisores, está en este grupo.
La norma reconoce que necesitar cierto control sobre tu trabajo no es capricho. Es una necesidad básica para mantener la salud mental. Sin control, el trabajador desarrolla indefensión aprendida: siente que nada de lo que haga cambiará su situación.
Grupo 4: Jornadas de trabajo superiores a las permitidas por la Ley Federal del Trabajo
México tiene jornadas máximas establecidas por ley. La jornada diurna es de 8 horas, la nocturna de 7 y la mixta de 7.5. Cuando las empresas exigen horas extra constantes, sin descanso suficiente, se crea un factor de riesgo psicosocial.
Ejemplo concreto: Un analista financiero en FEMSA trabaja 12 horas diarias de lunes a sábado durante seis meses seguidos. Su salario mensual es de $28,000, pero su salud emocional se deteriora. Tiene insomnio, irrita a su familia y empieza a cometer errores. Las horas extra constantes son el factor de riesgo.
No se trata de que un día trabajes más. Se trata del patrón sostenido que agota al trabajador sin tiempo de recuperación.
Grupo 5: Interferencia en la relación trabajo-familia
Este grupo reconoce que los trabajadores tienen una vida fuera del trabajo. Cuando las exigencias laborales invaden ese espacio, se genera un conflicto que daña la salud mental.
Señales concretas de este riesgo:
- Llamadas o mensajes de trabajo fuera de horario que se esperan responder de inmediato.
- Cancelar vacaciones o días de descanso por demandas de la empresa.
- No poder asistir a eventos importantes de la familia por la carga laboral.
- Llevar trabajo a casa de forma habitual, no excepcional.
En empresas de comercio electrónico durante temporadas altas como Buen Fin, muchos trabajadores reciben mensajes de sus jefes a las 11 de la noche. Si eso ocurre solo en esas fechas, es manejable. Si ocurre todo el año, es un factor de riesgo del Grupo 5.
Grupo 6: Liderazgo negativo y relaciones en el trabajo
Este es quizás el grupo más reconocible para la mayoría de los trabajadores. Incluye jefes que gritan, compañeros que acosan, equipos que no se comunican y ambientes de competencia tóxica.
La norma identifica cuatro tipos de problemas en este grupo:
Liderazgo negativo: Jefes que humillan, que no dan retroalimentación útil, que favorecen a ciertos empleados sin criterio claro, o que ejercen un control excesivo y desconfiado.
Relaciones sociales deterioradas: Compañeros que no se apoyan, que compiten de forma hostil, o que excluyen a otros trabajadores de manera sistemática.
Violencia laboral: Esto incluye acoso laboral (mobbing), hostigamiento sexual y discriminación por género, edad, apariencia o cualquier otra causa.
Falta de claridad en el rol: Tu jefe te pide cosas que se contradicen entre sí. No sabes exactamente cuáles son tus responsabilidades. Diferentes personas te dan instrucciones opuestas.
Ejemplo: Un supervisor en una tienda Liverpool le dice a un empleado que su prioridad es la atención al cliente. Otro supervisor le exige que llene reportes administrativos durante su turno. El empleado no puede hacer ambas cosas bien. Esa contradicción constante es un factor de riesgo del Grupo 6.
Cómo reconocerlos en tu trabajo diario
Ahora que conoces los seis grupos, el siguiente paso es aprender a verlos en tu entorno. Usa esta regla simple: si una condición del trabajo te genera angustia, miedo, agotamiento o conflicto de forma repetida, probablemente pertenece a uno de los seis grupos.
No todo lo difícil es un riesgo psicosocial. Un día muy ocupado no es lo mismo que seis meses de carga excesiva sin descanso. La norma se enfoca en condiciones crónicas, no en situaciones aisladas.
Para identificarlos con precisión, hazte estas preguntas:
- ¿Esta situación ocurre seguido o solo de vez en cuando?
- ¿Afecta mi sueño, mi humor o mis relaciones fuera del trabajo?
- ¿Otros compañeros en mi área también lo experimentan?
Si respondes "sí" a dos o tres preguntas, estás frente a un posible factor de riesgo psicosocial que debe reportarse y atenderse.
Errores comunes al identificar estos factores
El error más frecuente es pensar que los factores de riesgo son "problemas personales" del trabajador. Un empleado que llora frecuentemente en el baño no tiene un problema de carácter débil. Probablemente trabaja en condiciones que la NOM-035 ya clasifica como riesgosas.
Otro error común es confundir la fuente del problema. El estrés que sientes no viene de ti. Viene de condiciones concretas: carga excesiva, liderazgo negativo, jornadas largas. Eso es lo que la norma quiere que veas.
Por último, muchos trabajadores normalizan estos riesgos. "Aquí todos trabajamos así." Si todos están en la misma condición, eso no la hace aceptable. La hace más urgente de atender.
Conocer los seis grupos de factores de riesgo psicosocial es la diferencia entre aguantar en silencio y tener palabras concretas para exigir un ambiente de trabajo digno.