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¿Cuáles son los nutrientes esenciales que tu cuerpo necesita?

Los nutrientes esenciales son sustancias que tu cuerpo no puede fabricar solo y que debe obtener de los alimentos para vivir y funcionar bien.

La torta que casi deja a Rodrigo sin energía

Eran las 10 de la mañana en una oficina en Guadalajara. Rodrigo, diseñador gráfico de 28 años, llevaba tres horas frente a la pantalla y ya no podía concentrarse. Había desayunado una torta de jamón comprada en la esquina y un refresco. Tenía hambre otra vez y su cabeza parecía de algodón.

Rodrigo pensó que el problema era que no había dormido bien. Pero su cuerpo le estaba mandando una señal distinta. Lo que faltaba no era descanso, sino algo mucho más específico.

El verdadero problema era que su desayuno casi no contenía micronutrientes. Tenía calorías de sobra, pero su cerebro y sus músculos necesitaban vitaminas, minerales y proteínas de calidad que esa torta simplemente no le dio. Cuando entiendes qué nutrientes necesitas, puedes elegir mejor sin gastar más.

Los dos grandes grupos: macronutrientes y micronutrientes

Todos los nutrientes esenciales se dividen en dos familias. Los macronutrientes son los que tu cuerpo usa en grandes cantidades para obtener energía y construir tejidos. Los micronutrientes son vitaminas y minerales que se necesitan en cantidades pequeñas, pero sin ellos nada funciona bien.

Piensa en construir una casa. Los macronutrientes serían el cemento, los ladrillos y la madera. Los micronutrientes serían los tornillos, los clavos y el pegamento. Sin los primeros no hay estructura. Sin los segundos, todo se cae.

Según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), más del 40% de los niños mexicanos en edad escolar tiene deficiencia de hierro. Y la mayoría de esos niños sí come tres veces al día. El problema no es la cantidad, sino qué nutrientes llegan a su cuerpo.

Los tres macronutrientes que sostienen tu energía

El primer macronutriente son los carbohidratos. Son la fuente de energía más rápida para tu cuerpo y tu cerebro. No todos los carbohidratos son iguales. Los que vienen de tortillas de maíz, frijoles, avena y frutas se digieren más lento y te dan energía sostenida. Los que vienen de pan dulce, refrescos y galletas te dan energía rápida que desaparece en minutos, como le pasó a Rodrigo.

El segundo macronutriente son las proteínas. Tu cuerpo las usa para reparar músculos, producir hormonas y fortalecer tu sistema inmune. Cada proteína está hecha de piezas llamadas aminoácidos. Algunos aminoácidos son esenciales: tu cuerpo no los fabrica y debes comerlos. En México, fuentes accesibles de proteína son los huevos, el frijol combinado con arroz, el pollo, el atún en lata y el requesón.

El tercer macronutriente son las grasas. Durante muchos años se les tuvo miedo, pero hoy la ciencia es clara: las grasas saludables son indispensables. Tu cerebro está compuesto en un 60% de grasa. Las grasas te ayudan a absorber ciertas vitaminas y a producir hormonas. Las grasas buenas vienen del aguacate, las nueces, el aceite de oliva y el pescado. Las grasas que debes limitar son las que vienen de frituras industriales y margarinas baratas.

Los micronutrientes: pequeños pero decisivos

Las vitaminas son compuestos orgánicos que regulan procesos internos. La vitamina C, por ejemplo, fortalece tus defensas y la encuentras en el chile, la guayaba y la naranja. Tres guayabas medianas pueden darte más vitamina C que una naranja entera. La vitamina D es crucial para tus huesos y tu estado de ánimo, y la produce tu piel con la luz solar. Pero millones de mexicanos que trabajan en interiores tienen niveles bajos de vitamina D sin saberlo.

El folato o vitamina B9 es especialmente importante para mujeres en edad reproductiva. Se encuentra en los frijoles negros, las espinacas y el hígado de res. Una taza de frijoles negros cocidos aporta casi la mitad de lo que un adulto necesita en un día.

Los minerales también son esenciales. El hierro transporta oxígeno en tu sangre. Sin suficiente hierro te sientes cansado, te cuesta concentrarte y te enfermas con facilidad. El hierro que más fácil absorbe tu cuerpo viene de carnes rojas, hígado y mariscos. El hierro de origen vegetal, como el de espinacas y lentejas, se absorbe mejor si lo combinas con vitamina C. Por eso una quesadilla de espinacas con salsa verde es más inteligente de lo que parece.

El calcio mantiene tus huesos y dientes fuertes, pero también regula tu corazón y tus músculos. La leche y el queso son fuentes conocidas. Pero el amaranto, que se vende en cualquier mercado mexicano desde $15 la bolsa, tiene más calcio por porción que la leche de vaca. El zinc fortalece tu sistema inmune y lo encuentras en las semillas de calabaza, muy comunes en la cocina mexicana.

Lo que esconde tu comida de todos los días

Aquí está algo que sorprende a mucha gente: los alimentos más nutritivos en México no siempre son los más caros. Un kilo de tortillas de maíz, un tarro de frijoles y dos huevos pueden costarte menos de $50 y darte una cantidad notable de proteína, carbohidratos complejos, hierro y vitaminas del complejo B.

En cambio, productos procesados que se venden con imágenes de salud, como ciertos yogures azucarados de marcas grandes o barras de cereal que encuentras en Oxxo, pueden tener más azúcar que nutrientes reales. Aprende a leer la etiqueta. Si los primeros tres ingredientes son azúcar, jarabe o harina refinada, ese producto no te nutre tan bien como parece.

Una estrategia práctica: cuando vayas al mercado o al supermercado, llena primero tu carrito con alimentos de colores variados. El color en las frutas y verduras indica distintos micronutrientes. Naranja y amarillo indican betacaroteno. Verde oscuro indica folato y hierro. Rojo indica licopeno. Cuantos más colores en tu plato, más nutrientes diferentes le das a tu cuerpo.

El regreso de Rodrigo: lo que cambió su semana

Rodrigo no hizo una dieta especial ni gastó más. Solo cambió su desayuno durante cinco días. En lugar de la torta y el refresco, preparó en casa huevos revueltos con espinaca, dos tortillas de maíz y agua de jamaica sin azúcar. El costo fue de aproximadamente $18 por desayuno, similar a lo que gastaba antes.

Al tercer día notó que llegaba al mediodía sin ese cansancio mental. Al quinto día dormía mejor. No fue magia. Fue que su cuerpo por fin recibió los nutrientes que necesitaba: proteína completa de los huevos, hierro y folato de la espinaca, carbohidratos complejos de la tortilla, y antioxidantes de la jamaica.

Eso es lo que hace el conocimiento de los nutrientes esenciales. No te obliga a comer raro ni a gastar más. Te da claridad para elegir mejor con lo que ya tienes cerca.

La próxima vez que sientas ese bajón de energía a media mañana, pregúntate: ¿qué nutrientes no le di a mi cuerpo hoy? La respuesta casi siempre está en lo que pusiste en tu plato unas horas antes.

Puntos clave

  • Los nutrientes esenciales se dividen en macronutrientes (carbohidratos, proteínas y grasas) y micronutrientes (vitaminas y minerales); tu cuerpo necesita ambos grupos para funcionar.
  • No todos los carbohidratos son iguales: los de tortilla, frijol y avena dan energía sostenida, mientras que los de pan dulce y refresco la agotan rápido.
  • Más del 40% de los niños mexicanos en edad escolar tiene deficiencia de hierro, aunque coman tres veces al día; el problema es qué nutrientes llegan, no cuántas calorías.
  • Alimentos accesibles como huevos, frijoles, tortillas de maíz, amaranto y chile son fuentes excelentes de nutrientes esenciales, muchas veces mejores que productos procesados caros.
  • Combinar alimentos inteligentemente, como espinacas con salsa verde o frijoles con arroz, mejora la absorción de nutrientes sin aumentar el costo de tu comida.

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