Controlar una hemorragia significa detener o reducir el sangrado aplicando presión directa sobre la herida hasta que llegue ayuda médica.
¿Sabías que una persona puede perder el conocimiento en menos de tres minutos si sangra sin control? No necesitas un botiquín completo para actuar. Necesitas saber qué hacer.
La historia de Rodrigo en la taquería
Rodrigo trabaja en una taquería en el centro de Monterrey. Un día, su compañero cortó su mano izquierda con un cuchillo grande. La sangre salía rápido. No había botiquín a la mano.
Rodrigo no entró en pánico. Tomó un trapo limpio de la cocina y lo presionó con fuerza sobre la herida. Mantuvo la presión sin soltar por diez minutos completos. Cuando llegó la ambulancia, el sangrado ya había disminuido mucho.
¿Qué hizo bien Rodrigo? Usó lo que tenía. No levantó el trapo para ver cómo iba. Y no soltó hasta que llegó ayuda.
El principio más importante: presión directa
La presión directa es la primera y más importante técnica para controlar una hemorragia. Funciona porque ayuda al cuerpo a formar un coágulo natural.
Así se aplica correctamente:
- Cubre la herida con un trapo limpio, gasa, o cualquier tela disponible.
- Presiona con fuerza usando la palma de tu mano o tus dedos juntos.
- No sueltes ni levantes el material aunque se empape de sangre. Agrega más tela encima.
- Mantén la presión al menos diez minutos sin interrupciones.
- Eleva la zona herida si es un brazo o pierna. Eso reduce el flujo de sangre.
El error más común es levantar el trapo para ver si ya paró. Cada vez que lo haces, deshaces el coágulo que se estaba formando. Es como reiniciar el proceso desde cero.
Materiales que puedes improvisar
No siempre hay un botiquín cerca. Pero casi siempre hay algo que puedes usar.
Buenas opciones:
- Trapos de cocina limpios
- Camisetas o playeras de algodón
- Pañuelos desechables apilados
- Toallas pequeñas
- Servilletas de papel en cantidad
Opciones de último recurso:
- Calcetines limpios
- Bufandas o mascadas
- Papel de cocina presionado con fuerza
Lo que debes evitar si puedes: materiales muy sucios, esponjas, o cualquier cosa que pueda dejar residuos dentro de la herida.
Recuerda: algo imperfecto pero aplicado con presión es mil veces mejor que no hacer nada.
La historia de Carmen en una tienda Liverpool
Carmen es supervisora en una tienda Liverpool en Ciudad de México. Durante una tarde ocupada, un cliente resbaló y se golpeó la cabeza con el borde de una estantería. Había bastante sangre, como suele pasar con heridas en la cabeza.
Varios compañeros se asustaron. Carmen actuó. Tomó una blusa que iban a devolver a almacén, la dobló varias veces y la presionó con firmeza contra la herida. Pidió a alguien que llamara al 911. Habló con el cliente con calma para mantenerlo consciente.
Cuando llegaron los paramédicos, elogiaron su actuación. El señor solo necesitó cuatro puntos. Carmen nunca había tomado un curso formal antes de ese día.
¿La lección? No necesitas ser médico. Necesitas actuar con calma y con lo que tienes.
¿Cuándo se usa un torniquete?
Un torniquete es una banda que se aprieta alrededor de un brazo o pierna para cortar completamente el flujo de sangre. Se usa solo en situaciones extremas.
Úsalo cuando:
- La hemorragia es masiva y la presión directa no la controla después de varios minutos.
- Hay una amputación parcial o total de una extremidad.
- El sangrado pone en riesgo inmediato la vida de la persona.
No lo uses cuando:
- La herida está en la cabeza, cuello, o torso. Un torniquete solo funciona en brazos y piernas.
- El sangrado es moderado y responde a la presión directa.
- No sabes bien cómo colocarlo.
Un torniquete mal colocado puede causar daño permanente al tejido. Si decides usarlo, hazlo bien.
Cómo improvisar un torniquete de emergencia
Si no tienes un torniquete comercial, puedes improvisar uno con una corbata, un cinturón, o una tira de tela de al menos tres centímetros de ancho.
Pasos básicos:
- Coloca la tela unos cinco centímetros por encima de la herida, nunca sobre la herida misma.
- Rodea la extremidad dos veces.
- Haz un nudo y coloca un palo, bolígrafo, o cualquier objeto rígido encima.
- Gira el objeto hasta que el sangrado se detenga.
- Asegura el objeto para que no se mueva.
- Anota la hora exacta en que lo colocaste. Díselo a los paramédicos.
Jamás retires un torniquete una vez colocado. Solo el personal médico debe hacerlo.
Errores comunes que pueden costar vidas
Estos errores los comete mucha gente con buena intención. Conócelos para evitarlos.
Error 1: Levantar el material para revisar la herida. Ya lo mencionamos, pero vale repetirlo. Cada vez que levantas el trapo, interrumpes la coagulación. Si el material se empapa, agrega más encima y sigue presionando.
Error 2: Presionar sin fuerza suficiente. La presión debe ser firme y constante. Si puedes hablar normalmente mientras presionas, probablemente no estás aplicando suficiente fuerza. Usa el peso de tu cuerpo si es necesario.
Error 3: Usar alcohol o agua oxigenada sobre una hemorragia activa. Esos productos son para limpiar heridas pequeñas, no para detener sangrados. En una hemorragia activa, solo necesitas presión.
Error 4: Poner un torniquete en el lugar equivocado. Nunca sobre una articulación como la rodilla o el codo. Nunca sobre el cuello o el abdomen. Solo en la parte carnosa de un brazo o pierna.
Error 5: Entrar en pánico y no hacer nada. El miedo es normal. Pero unos segundos de acción valen más que minutos de indecisión. Respira, actúa, llama al 911.
Señales de que la hemorragia es grave
No todos los sangrados son iguales. Estas señales te indican que la situación es de alto riesgo:
- La sangre sale en chorros rítmicos o pulsos. Eso indica que viene de una arteria.
- La persona se pone pálida, fría, y confundida. Son señales de choque hipovolémico.
- La herida es en el abdomen, pecho, o cuello.
- La persona perdió una cantidad visible de sangre, como un charco grande en el suelo.
En cualquiera de estos casos, llama al 911 de inmediato si no lo has hecho. La presión directa sigue siendo tu primera acción mientras esperas.
Lo que aprendemos de estas historias
Rodrigo usó un trapo de cocina y salvó a su compañero del shock. Carmen usó una blusa y evitó una tragedia en su trabajo. Ninguno de los dos tenía equipo especial. Ambos tenían conocimiento y calma.
Tú puedes hacer lo mismo. Una hemorragia no avisa cuándo va a ocurrir. Pero ahora sabes qué hacer cuando ocurra.
Actúa rápido. Presiona fuerte. No sueltes. Y llama al 911.