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¿Cómo ayudar a alguien que se está ahogando o asfixiando?

Si ves a alguien que no puede respirar porque tiene algo atorado en la garganta, la maniobra de Heimlich puede salvarle la vida en segundos.

¿Sabías que una persona que se asfixia tiene menos de cuatro minutos antes de sufrir daño cerebral? No es exageración. Es la realidad que enfrentan miles de trabajadores cada año en comedores de fábricas, cocinas industriales y áreas de descanso de empresas en toda la República Mexicana.

Esta lección te enseña qué hacer exactamente en esos cuatro minutos.

Reconocer la asfixia antes de actuar

El primer paso no es actuar: es observar. No toda persona que tose se está asfixiando.

Cuando alguien tose con fuerza, su cuerpo está trabajando bien. Deja que tosa. No interfieras.

Pero hay señales claras de que algo va muy mal:

  • La persona lleva las manos al cuello. Este gesto universal es la señal clásica de asfixia.
  • No puede hablar ni emitir ningún sonido.
  • Su cara empieza a ponerse roja, luego morada o azulada.
  • Hace movimientos desesperados con la boca, como un pez fuera del agua.
  • No puede toser con fuerza o su tos no produce ningún sonido.

Si ves dos o más de estas señales juntas, actúa de inmediato. Cada segundo cuenta.

La historia de Rodrigo en la planta de Bimbo

Rodrigo trabaja en el área administrativa de una planta de Bimbo en Toluca. Un martes al mediodía, un compañero de producción, don Aurelio, llegó corriendo al comedor. Se sentó, tomó un bocado grande de torta y de pronto se puso de pie con las manos en el cuello.

Rodrigo lo reconoció al instante. En la capacitación de la brigada de primeros auxilios le habían mostrado exactamente ese gesto.

Se levantó, le preguntó en voz alta: "¿Te estás ahogando?" Don Aurelio no pudo responder. Solo asintió con la cabeza.

Rodrigo actuó.

Cómo aplicar la maniobra de Heimlich paso a paso

Esta maniobra funciona creando una presión fuerte dentro del abdomen. Esa presión empuja el aire que queda en los pulmones hacia arriba y saca el objeto atorado.

Paso 1. Posiciónate detrás de la persona. Ponte justo detrás de ella. Si es más alta que tú, separa un poco tus pies y flexiona las rodillas para estar a su nivel.

Paso 2. Inclina a la persona ligeramente hacia adelante. Esto ayuda a que el objeto caiga hacia afuera y no se vaya más adentro.

Paso 3. Coloca tu puño cerrado. Haz un puño con una mano. Colócalo justo encima del ombligo y por debajo del esternón. El lado del pulgar debe quedar contra el abdomen de la persona.

Paso 4. Cubre tu puño con la otra mano. Agarra tu propio puño con la mano libre. Así tienes más fuerza y control.

Paso 5. Aplica compresiones hacia adentro y hacia arriba. Jala con fuerza hacia ti y hacia arriba al mismo tiempo. No empujes hacia los lados. El movimiento es diagonal: hacia adentro y hacia arriba.

Paso 6. Repite hasta que salga el objeto. Haz entre cinco y diez compresiones seguidas. Si no sale el objeto, sigue repitiendo. No te detengas.

Rodrigo aplicó la maniobra tres veces. En la tercera, un trozo de pan salió disparado. Don Aurelio tosió, respiró profundo y se desplomó en la silla con la cara llena de lágrimas.

"Pensé que me moría", dijo después.

Rodrigo tampoco olvidó ese martes.

¿Qué pasa si la persona pierde el conocimiento?

Esto ocurre cuando la asfixia dura demasiado. El cerebro no recibe oxígeno y la persona cae al suelo.

En ese momento, el escenario cambia por completo. Tienes que cambiar tu respuesta también.

Baja a la persona al suelo con cuidado. No la dejes caer de golpe. Sostenla y bájala lentamente sobre su espalda.

Llama al 911 de inmediato o pide a alguien que llame. No hagas todo tú solo si hay más personas cerca. Delega la llamada.

Revisa la boca. Abre la boca de la persona con cuidado. Si ves el objeto y puedes alcanzarlo fácilmente con los dedos, sácalo. No metas los dedos a ciegas ni hagas movimientos bruscos.

Inicia RCP. Si la persona no respira, empieza las compresiones cardíacas como aprendiste en la lección anterior: 30 compresiones, luego 2 ventilaciones. Antes de cada ventilación, revisa la boca por si el objeto se movió.

La RCP en este caso tiene una función doble: mantiene la sangre circulando y también puede mover el objeto atorado con la presión que genera.

La experiencia de Carmen en Liverpool Perisur

Carmen es supervisora de piso en la tienda Liverpool de Perisur, en Ciudad de México. Una tarde, durante el descanso de media tarde, una vendedora joven llamada Sofía empezó a toser mientras comía unas nueces.

Al principio nadie se preocupó. Pero Sofía dejó de toser. Se puso de pie con los ojos muy abiertos. No salía ningún sonido de su boca.

Carmen cruzó el comedor en cinco pasos. Aplicó la maniobra de Heimlich con fuerza. A la cuarta compresión, Sofía perdió el conocimiento y cayó hacia adelante.

Carmen la bajó al suelo. Le pidió a una compañera que llamara al 911. Revisó la boca de Sofía: no vio nada a simple vista. Inició RCP.

En la quinta compresión, Sofía expulsó el trozo de nuez y volvió a respirar.

Los paramédicos llegaron cuatro minutos después. Sofía estaba sentada, consciente y respirando.

"No supe si estaba haciendo todo bien", confesó Carmen después. "Pero sabía que hacer algo era mejor que no hacer nada."

Tenía razón.

Errores comunes que debes evitar

Aunque la maniobra de Heimlich parece sencilla, hay errores que pueden hacerla menos efectiva o incluso dañina.

Error 1: Aplicarla a alguien que solo está tosiendo fuerte. Si la persona tose con fuerza, su vía aérea no está completamente bloqueada. No interfieras. Deja que su propio cuerpo haga el trabajo.

Error 2: Colocar el puño en el lugar equivocado. Si pones el puño sobre el esternón o demasiado bajo, cerca del ombligo, la presión no llega a los pulmones. Busca el punto exacto: encima del ombligo, debajo del esternón.

Error 3: Empujar hacia los lados. El movimiento correcto es hacia adentro y hacia arriba, en diagonal. Empujar hacia los lados no genera la presión necesaria.

Error 4: Hacerlo con poca fuerza. Muchas personas tienen miedo de lastimar a quien ayudan. Entienden ese miedo. Pero la maniobra debe ser enérgica. Un intento suave no va a sacar el objeto.

Error 5: Detenerse después del primer intento fallido. Si a la primera no sale el objeto, repite. Y vuelve a repetir. No te rindas mientras la persona esté consciente.

¿Qué dice la norma sobre esto?

La NOM-006-STPS-2014 establece que los centros de trabajo deben tener brigadas capacitadas para atender emergencias, incluyendo obstrucción de vías aéreas. Esto aplica a empresas como FEMSA, Liverpool, Bimbo y miles de negocios medianos y pequeños en todo México.

Si trabajas en una empresa con más de cien empleados, es probable que ya exista una brigada. Si no sabes quiénes son, pregunta. Y si puedes ser parte de esa brigada, únete.

Conocer la maniobra de Heimlich te convierte en un recurso valioso para tu equipo. No necesitas ser médico. Solo necesitas saber qué hacer.

Lo que llevas contigo de esta lección

Aprendiste a identificar una asfixia real y a distinguirla de una tos normal. Aprendiste los cinco pasos de la maniobra de Heimlich y cómo aplicarla con fuerza y precisión. Y aprendiste qué hacer cuando la situación se complica y la persona pierde el conocimiento.

La próxima vez que estés en un comedor, en una sala de juntas o en el área de descanso de tu trabajo, ya sabrás qué hacer si alguien se atasca. Eso vale más de lo que imaginas.

Puntos clave

  • Si una persona no puede hablar, no puede toser con fuerza y lleva las manos al cuello, está asfixiándose. Actúa de inmediato sin esperar.
  • La maniobra de Heimlich se aplica desde atrás: puño encima del ombligo, por debajo del esternón, y jala hacia adentro y hacia arriba con fuerza. Repite hasta que salga el objeto.
  • Si la persona pierde el conocimiento, bájala al suelo con cuidado, revisa su boca e inicia RCP de inmediato. Las compresiones pueden mover el objeto y mantener el oxígeno circulando.
  • No apliques la maniobra a alguien que tose con fuerza: su cuerpo ya está trabajando. Intervendrías donde no debes.
  • La NOM-006-STPS-2014 obliga a las empresas a tener brigadas capacitadas. Saber la maniobra de Heimlich te hace parte activa de la seguridad en tu trabajo.

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