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¿Cómo atender quemaduras, fracturas y golpes en el trabajo?

Para atender quemaduras, fracturas y golpes en el trabajo, necesitas clasificar la lesión primero y actuar según su gravedad, sin improvisar.

¿Sabías que las quemaduras son la tercera causa más frecuente de accidentes laborales en México? Muchos de esos casos empeoran porque alguien intentó "ayudar" con remedios que no funcionan. Hoy vas a aprender qué sí hacer y, sobre todo, qué nunca hacer.

Las quemaduras no son todas iguales

Antes de actuar, necesitas saber con qué tipo de quemadura estás tratando. Hay tres niveles y cada uno pide una respuesta diferente.

Primer grado: Solo afecta la capa superficial de la piel. Se ve enrojecida, duele al tacto y no tiene ampollas. Un ejemplo clásico: rozar una charola caliente en la cocina industrial de un hotel.

Segundo grado: Llega a capas más profundas. Aparecen ampollas, la piel se ve húmeda y el dolor es intenso. Esto ocurre cuando alguien derrama aceite hirviendo o toca una superficie muy caliente por más de un segundo.

Tercer grado: Es la más grave. La piel puede verse blanca, café oscuro o negra. A veces no duele porque los nervios ya están dañados. Esta quemadura siempre es una emergencia médica.

Andrés y el accidente en la planta de Bimbo

Andrés trabaja en una línea de producción en una planta de Bimbo en Toluca. Un día, una válvula de vapor falló y le quemó el antebrazo derecho. La quemadura era de segundo grado: había ampollas y la piel estaba roja e irritada.

Su compañera Leticia actuó rápido. Primero alejó a Andrés de la fuente de calor. Luego puso el brazo bajo agua fría corriente durante 15 minutos completos. No usó hielo, no reventó las ampollas, no aplicó crema ni pasta de dientes.

¿Por qué importa eso? Porque el hielo contrae los vasos sanguíneos y agrava el daño. La pasta de dientes y las cremas caseras introducen bacterias. Leticia sabía que su trabajo era enfriar la quemadura, cubrirla con una tela limpia y esperar al paramédico.

Andrés recibió atención médica a tiempo. Gracias a eso, su recuperación fue más rápida y sin infección.

Qué hacer según el grado de quemadura

Quemadura de primer grado:

  • Enfría con agua fría corriente por al menos 10 minutos.
  • Cubre con una gasa limpia o tela que no suelte pelusa.
  • No apliques nada más. El cuerpo hace el resto.

Quemadura de segundo grado:

  • Agua fría corriente por 15 a 20 minutos.
  • No revientes las ampollas. Son una barrera natural contra infecciones.
  • Cubre con gasa estéril sin apretar.
  • Busca atención médica.

Quemadura de tercer grado:

  • Llama al 911 de inmediato.
  • No retires ropa pegada a la piel.
  • No apliques agua, hielo ni ninguna sustancia.
  • Cubre con una tela limpia y seca mientras llega la ayuda.
  • Mantén a la persona tranquila y acostada.

Fracturas: el miedo de mover a alguien cuando no debes

Una fractura ocurre cuando un hueso se rompe, parcial o totalmente. En el trabajo, las más comunes son en muñecas, tobillos y costillas. Caerse de una plataforma, tropezar con una caja o recibir un golpe fuerte pueden causar una.

¿Cómo sabes si hay fractura? Busca estas señales: dolor intenso que aumenta al mover la zona, deformidad visible, hinchazón rápida, incapacidad para mover la extremidad y, en algunos casos, un crujido al momento del accidente.

El error más común es intentar "acomodar" el hueso. Eso nunca lo debes hacer. Tu trabajo es inmovilizar, no reparar.

Sofía y la caída en el almacén de Liverpool

Sofía es supervisora de almacén en una tienda Liverpool en la CDMX. Un martes en la mañana, un compañero llamado Rodrigo tropezó con un palet y cayó de lado. Se quejaba mucho del tobillo derecho, que comenzó a hincharse de inmediato.

Sofía sabía lo básico. Le pidió a Rodrigo que no se moviera. Le explicó con calma que no debía intentar pararse. Luego buscó dos objetos rígidos que pudiera usar como férula improvisada: dos tablas delgadas del área de empaque. Las colocó a los lados del tobillo, sin moverlo, y las aseguró con vendas del botiquín.

No jaló el pie. No intentó enderezarlo. Solo lo inmovilizó tal como estaba.

Rodrigo fue trasladado con la pieza inmóvil y llegó al IMSS sin complicaciones adicionales. El médico confirmó que la fractura no se había desplazado, en parte porque nadie la manipuló antes de tiempo.

Cómo inmovilizar una fractura sin empeorarla

Sigue estos pasos cuando sospeches una fractura:

  1. No muevas a la persona a menos que haya peligro inmediato (fuego, derrumbe).
  2. Inmoviliza la zona tal como está. Usa lo que tengas: tablas, revistas enrolladas, cartón firme.
  3. Asegura la férula con vendas, tiras de tela o cinta. No aprietes demasiado.
  4. Eleva la extremidad si es posible y no causa más dolor.
  5. Aplica frío (bolsa con hielo envuelto en tela) para reducir la hinchazón. Nunca hielo directo en la piel.
  6. Llama al 911 o al servicio médico de la empresa.

Si sospechas fractura de columna o cuello, no muevas a la persona bajo ninguna circunstancia. Espera a los paramédicos.

Golpes fuertes: cuando el daño es invisible

Un golpe fuerte en la cabeza, el pecho o el abdomen puede parecer menor al inicio. Pero hay señales de alerta que nunca debes ignorar.

Busca atención médica urgente si la persona presenta:

  • Pérdida de consciencia, aunque sea breve.
  • Confusión o desorientación después del golpe.
  • Dolor intenso en el pecho o dificultad para respirar.
  • Náuseas o vómito después de un golpe en la cabeza.
  • Diferencia en el tamaño de las pupilas.

Don Roberto trabaja en el área de carga de una empresa distribuidora afiliada a FEMSA en Monterrey. Un día, una tarima mal asegurada se desplazó y lo golpeó en la cabeza. Él dijo que estaba bien, que solo le dolía un poco. Su compañera Ana insistió en que se sentara y no lo dejó sola. Diez minutos después, Roberto empezó a ver borroso y a hablar con confusión.

Ana llamó al 911 de inmediato. Roberto tenía una contusión cerebral leve. Si hubiera seguido trabajando, el riesgo habría sido mucho mayor.

No subestimes los golpes en la cabeza. Siempre observa a la persona por al menos 30 minutos.

Los errores más peligrosos que debes evitar

Cada año, personas bien intencionadas agravan lesiones por hacer cosas que "se oyen lógicas" pero no lo son. Aquí los más comunes:

  • Aplicar hielo directo en la quemadura. El frío extremo daña más tejido. Usa agua corriente.
  • Reventar ampollas. Son protección natural. Al romperlas, abres la puerta a infecciones.
  • Intentar acomodar un hueso fracturado. Puedes cortar vasos sanguíneos o nervios.
  • Mover a alguien con posible fractura de cuello. Puede causar parálisis permanente.
  • Dejar solo a alguien que recibió un golpe en la cabeza. El daño puede manifestarse minutos después.
  • No reportar el accidente. La NOM-030-STPS-2009 obliga a documentar todo incidente. Reportarlo protege al trabajador y a la empresa.

Lo que sí puedes hacer marca la diferencia

No necesitas ser médico para salvar a alguien de un daño mayor. Necesitas actuar con calma, usar lo que tienes y saber cuándo llamar por ayuda.

Tú eres el primer eslabón de la cadena de atención. Un botiquín bien surtido, manos que saben qué hacer y la decisión de no improvisar son suficientes para cambiar el resultado de un accidente.

Cada vez que actúas bien en una emergencia, cuidas a tu equipo. Y eso no tiene precio.

Puntos clave

  • Las quemaduras de primer y segundo grado se tratan con agua fría corriente por 10 a 20 minutos. Nunca uses hielo, pasta de dientes ni cremas caseras: agravan el daño y favorecen infecciones.
  • Ante una quemadura de tercer grado, llama al 911 de inmediato. No retires ropa pegada a la piel ni apliques ninguna sustancia. Solo cubre con tela limpia y seca.
  • Si sospechas una fractura, inmoviliza la zona tal como está usando materiales rígidos improvisados. No intentes acomodar el hueso: puedes causar daño a nervios y vasos sanguíneos.
  • Un golpe en la cabeza nunca es trivial. Si la persona presenta confusión, vómito, visión borrosa o pérdida de consciencia, llama al 911 de inmediato y no la dejes sola.
  • La NOM-030-STPS-2009 obliga a reportar todo accidente laboral. Documentar el incidente protege al trabajador y garantiza que reciba la atención que le corresponde por el IMSS.

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