Para calcular los materiales, arma una lista de precios por unidad, suma también lo pequeño y agrega un margen que cubra merma, traslados y cambios de precio. Con eso ya no cotizas de memoria. Cotizas con números que puedes revisar.
Cuando el material se come tu ganancia
Rafael es electricista en Guadalajara. Cotizó una instalación y calculó los materiales de memoria. Al llegar a la tienda, el cable había subido de precio.
Además, se le olvidaron la cinta, los taquetes y los conectores. Compró todo de su bolsillo y esa ganancia nunca regresó. No fue mala suerte. Le faltó una lista.
El método LAM: Lista, Añadir y Margen
Piensa en tu lista como el tablero de tu casa. Cada cosa tiene su lugar y sabes qué está conectado a qué. El método LAM tiene tres pasos:
- L de Lista: un precio por unidad de cada material que usas seguido.
- A de Añadir: sumar lo pequeño que siempre se olvida.
- M de Margen: un porcentaje extra para cubrir lo que no puedes prever.
Paso 1: arma tu lista de precios
Abre las notas de tu celular o una hoja de cálculo. Haz columnas para estos datos: material, unidad, precio, tienda y fecha.
Anota el precio por la unidad que de verdad vendes. El cable va por metro. Los contactos y apagadores van por pieza. La cinta de aislar va por rollo.
Cuando compras una caja de 100 tornillos, divide su precio entre 100. Así sabes cuánto cuesta cada tornillo.
Ejemplo de cómo se ve una parte de tu lista. Estos precios son de ejemplo. Pon los de tu tienda.
| Material | Unidad | Precio |
|---|---|---|
| Cable calibre 12 | metro | $15 |
| Contacto doble | pieza | $45 |
| Apagador sencillo | pieza | $38 |
| Placa | pieza | $15 |
| Caja chalupa | pieza | $12 |
| Cinta de aislar | rollo | $20 |
Anota siempre la fecha. Un precio sin fecha es una suposición.
Paso 2: añade lo pequeño que se olvida
Lo pequeño es como una gotera chiquita. No se nota hoy, pero a fin de mes ya perdiste mucho. Esto es lo que más se olvida:
- Cinta de aislar.
- Conectores o capuchones.
- Tornillos y taquetes.
- Grapas o abrazaderas.
- Silicón o sellador.
- Lijas, brocas y discos que se gastan.
No necesitas el precio exacto de cada tornillo. Haz un renglón llamado «Consumibles» y ponle un monto fijo por trabajo chico. Con el tiempo lo ajustas.
Un ejemplo completo, renglón por renglón
La clienta Doña Lupe te pide cambiar un contacto, instalar un apagador nuevo y tirar 8 metros de cable. Revisas tus fotos y medidas de la visita. Con ellas armas esta cuenta:
| Concepto | Cantidad | Subtotal |
|---|---|---|
| Cable calibre 12 | 8 m × $15 | $120 |
| Contacto doble | 1 × $45 | $45 |
| Apagador sencillo | 1 × $38 | $38 |
| Placas | 2 × $15 | $30 |
| Cajas chalupa | 2 × $12 | $24 |
| Consumibles (cinta, tornillos, conectores) | 1 | $37 |
| Suma de materiales | $294 |
Ahora aplicas el margen. Como punto de partida, prueba con 15%. Son $44 más, así que la suma sube a $338.
Redondea a $340 para que sea fácil de decir y de cobrar. Ese número es solo de materiales. Tu mano de obra va aparte.
Paso 3: qué cubre el margen
El margen no es una ganancia escondida. Es un colchón con tres usos claros.
Merma. El cable se corta y siempre sobra un pedazo. Si necesitas 8 metros, a veces compras 10. Una pieza se rompe o llega defectuosa. El margen paga eso.
Traslados. Ir a la tienda cuesta gasolina, pasaje y tiempo. Si falta una pieza y regresas, pierdes otra hora. Parte del margen cubre ese viaje.
Cambios de precio. Entre tu cotización y la compra pueden pasar días. El precio del cable o de una pieza puede moverse. El margen absorbe un cambio pequeño.
El 15% es un ejemplo. Si tu tienda queda lejos, súbelo. Si compras todo en una sola parada y cerca, puedes bajarlo. Revisa tus compras reales durante un mes y ajusta.
Otro ejemplo: reparación de un minisplit sin enfriar
Un cliente tiene un aire acondicionado que no enfría. Tú ya hiciste tu diagnóstico. Necesita un capacitor y una revisión de conexiones.
Suma el capacitor, los conectores, la cinta y el material de limpieza. Después agrega tu margen. Si el capacitor cuesta $180 en tu lista, con 15% queda en $207.
Si la pieza no está en tu tienda de siempre, anota el precio de la segunda opción. Cotiza con el precio más alto de las dos. Así no te quedas corto.
Cómo mantener tu lista viva
Una lista vieja es peor que no tener lista. Los precios se mueven y tu cotización debe moverse con ellos. Usa esta rutina sencilla:
- Cada vez que compres, corrige el precio en tu lista.
- Una vez al mes, revisa tus diez materiales más usados.
- Compara dos tiendas para los materiales caros, como el cable y los interruptores.
- Pon vigencia a tu cotización, por ejemplo 8 días.
La vigencia te protege. Si el cliente responde tres semanas después, vuelves a calcular. Eso no es abuso. Es lógica básica.
Errores comunes que te cuestan dinero
Cotizar con el precio del mes pasado. Revisa la fecha de cada renglón antes de mandar el número.
Olvidar el consumible. Parece poco, pero se repite en cada trabajo. Haz que tenga su propio renglón.
Regalar el margen para ganar el trabajo. Si lo quitas, tú pagas la merma y el traslado. Mejor ajusta otra parte de la cotización con claridad.
Cobrar el material «al costo» sin avisar. Si el cliente compra el material, dile antes quién responde si falta una pieza. Escríbelo en la cotización.
No guardar tickets. Sin ticket no puedes comprobar lo que gastaste. Toma foto del recibo y guárdala en una carpeta del celular.
Cómo aplicarlo esta semana
No necesitas una lista de 200 renglones. Empieza con lo que más usas.
- Revisa tus últimos cinco trabajos y anota los materiales que compraste.
- Pasa esos materiales a una hoja con unidad, precio, tienda y fecha.
- Crea el renglón de consumibles con un monto fijo.
- Elige un margen de partida y úsalo en tus próximas tres cotizaciones.
- Al final de cada trabajo, compara lo que cotizaste con lo que gastaste.
En tres o cuatro trabajos tendrás datos reales. Entonces ajustas el margen con base en tu experiencia, no en una corazonada.
Una buena cotización de materiales no adivina el precio: lo lee de una lista, suma lo pequeño y deja un colchón para lo que no se ve.