Llevas el registro de tus trabajos anotando cada servicio el mismo día en una libreta o en una hoja sencilla. Con tu RFC, además, puedes emitir facturas a los clientes que te las pidan.
El mes en que "entró dinero" pero no sabes cuánto ganaste
Don Chuy es electricista en Naucalpan. Cobra a diario, paga la gasolina, compra cable y cinta en la ferretería y a veces presta dinero a un cuate.
A fin de mes le preguntan: ¿cuánto ganaste? Don Chuy se rasca la cabeza. Sabe que trabajó mucho, pero no tiene un número.
Ese número es lo que te permite poner mejores precios, como viste en las lecciones anteriores. Sin registro, cotizas a ciegas.
La libreta de cinco columnas
Imagina tu libreta como el tablero de un tablero eléctrico. Cada circuito tiene su lugar y su etiqueta. Si algo falla, sabes dónde buscar.
La libreta de cinco columnas funciona igual. Cada trabajo ocupa un renglón y cada renglón lleva cinco datos:
- Fecha y cliente. Quién te contrató y cuándo.
- Trabajo realizado. Una frase corta.
- Cobro. Lo que te pagó el cliente.
- Gastos del trabajo. Material que tú compraste, pasajes o gasolina.
- Ganancia. El cobro menos los gastos.
Esa última columna es la que importa. El cobro no es tu ganancia. Es solo lo que entró.
Tres renglones de ejemplo
Así se vería una semana de trabajo:
| Fecha y cliente | Trabajo | Cobro | Gastos | Ganancia |
|---|---|---|---|---|
| Lun 6 – Sra. Alma | Cambio de interruptor termomagnético | $1,200 | $450 | $750 |
| Mié 8 – Fonda La Esquina | Revisión de corto circuito | $900 | $270 | $630 |
| Vie 10 – Sr. Ramírez | Instalación de lámparas | $2,500 | $1,200 | $1,300 |
En el primer renglón, los $450 son $380 de material y $70 de transporte. En el segundo, $210 de material y $60 de transporte. En el tercero, $1,100 de material y $100 de transporte.
La ganancia de la semana es $750 + $630 + $1,300 = $2,680. Ya tienes un número real.
Cómo llevar la libreta sin que se te olvide
Anota al terminar cada trabajo, antes de arrancar la camioneta o la moto. Si lo dejas para el domingo, se te olvida la gasolina, la cinta y el pasaje.
Guarda los tickets de la ferretería en un sobre o toma una foto con el celular. Sirven para comprobar tus gastos y, más adelante, para tu contador.
El domingo, suma la columna de ganancia. Tarda cinco minutos y te dice si la semana valió la pena.
Si prefieres el celular, usa una hoja de cálculo con las mismas cinco columnas. Lo importante es que sea simple y que la abras todos los días.
Separa tu dinero del dinero del negocio
Un error muy común es gastar de la misma bolsa. Compras material y la despensa con el mismo efectivo, y después no se entiende nada.
Una solución sencilla es apartar un sobre o una cuenta solo para el negocio. De ahí sale el material y a ahí entran los cobros. Cada semana te pagas un monto fijo.
Así tu dinero personal no se mezcla con el de las herramientas.
Qué es el RFC y para qué te sirve
El RFC es la clave con la que el SAT te identifica como contribuyente. Es como la matrícula de tu negocio.
Con él puedes emitir facturas. Y hay clientes que las piden: talleres, comercios, restaurantes, administraciones de condominios y empresas pequeñas.
Si trabajas sin RFC, esos clientes quizá no puedan contratarte. Tener uno te abre la puerta a más tipos de trabajo, aunque no garantiza que te llamen.
Pasos básicos para tramitar tu RFC
Los requisitos pueden cambiar. Antes de ir, confirma en sat.gob.mx qué te piden. Estos son los pasos generales:
- Reúne tus datos. Ten a la mano tu CURP, un correo electrónico y tu identificación oficial.
- Inicia el trámite. Entra a la página del SAT y busca la opción de inscripción al RFC. Puedes empezar en línea.
- Agenda una cita. Si el SAT te lo pide, acude a una oficina con tu identificación y comprobante de domicilio.
- Indica tu actividad. Di que ofreces servicios de instalación y reparación eléctrica por tu cuenta.
- Elige o confirma tu régimen. Si tienes dudas, pide orientación en el SAT o con un contador.
- Descarga tu constancia de situación fiscal. Es el documento que muestra tu RFC y tu régimen. Muchos clientes la piden.
Guarda tu constancia en el celular. Te la pedirán más de una vez.
Cómo facturar cuando un cliente te lo pide
Una factura es un comprobante digital, llamado CFDI. Se emite desde una herramienta autorizada y llega al cliente por correo.
El SAT ofrece herramientas para facturar. También existen programas de pago. Pregunta en el SAT o con un contador cuál te conviene según tu régimen.
Para emitirla, pide al cliente estos datos:
- Su RFC.
- Su nombre o razón social, como aparece en su constancia.
- Su código postal fiscal.
- Su régimen fiscal.
- El uso que le dará a la factura.
Lo más fácil es pedirle una foto de su constancia de situación fiscal. Así evitas errores de captura.
Tú escribes el concepto con claridad, por ejemplo: instalación de lámparas en sala y cocina. Añades el importe y la forma de pago.
Un ejemplo con IVA
Imagina que cotizas una instalación en $5,000 antes de impuestos. Si tu régimen te obliga a cobrar IVA, el 16% son $800. El cliente pagaría $5,800.
No todos los regímenes funcionan igual. Pregunta a tu contador si debes cobrar IVA y cuándo. Si no lo incluyes en la cotización, tendrás que sacarlo de tu ganancia.
Por eso conviene avisar desde la cotización: precio más IVA, o precio con IVA incluido. Escríbelo en el mensaje de WhatsApp, igual que tu garantía.
Cómo se conectan el registro y la factura
Tu libreta y tus facturas deben coincidir. Cada factura que emites corresponde a un renglón de tu libreta.
Al final del mes, compara. Si facturaste $8,000 y tu libreta dice $8,000 de cobros, todo cuadra. Si no, revisa qué se te pasó.
Esto te ayuda a declarar con orden. Y si un día pides un crédito o te contrata una empresa, puedes mostrar cuánto ingresas.
Errores comunes
- Anotar solo lo que cobras. Sin gastos, no sabes tu ganancia.
- Dejar el registro para después. A la semana ya no recuerdas los tickets.
- Facturar con datos de memoria. Un RFC mal escrito obliga a repetir el trámite.
- Mezclar dinero personal y del negocio. Todo se vuelve confuso.
- Esperar a crecer para sacar el RFC. Los clientes que piden factura no esperan.
- No guardar tus facturas ni tu constancia. Respáldalas en el celular y en tu correo.
Cómo empezar esta semana
Sigue este plan corto:
- Hoy: compra una libreta y dibuja las cinco columnas. Anota los trabajos de esta semana que recuerdes.
- Mañana: junta tu CURP, tu identificación y tu comprobante de domicilio. Entra a sat.gob.mx y revisa cómo iniciar tu inscripción.
- En tres días: agenda tu cita o completa el trámite en línea, según te indique el SAT.
- El domingo: suma tu ganancia semanal y compárala con lo que creías ganar.
- Cuando tengas tu RFC: pregunta a un contador qué régimen te conviene y cómo emitir tu primera factura.
Si la diferencia entre lo que creías ganar y lo que ganas de verdad te sorprende, es normal. Para eso sirve la libreta.
Resumen
Lo que no anotas no lo puedes cuidar: tu libreta te dice cuánto ganas y tu RFC te abre la puerta a clientes que piden factura.